domingo, 8 de noviembre de 2009

Another brick in the wall (II)

Os dejo aquí un artículo, narrando brevemente la rocambolesca confusión que originó la caída del muro de Berlín...os aconsejo ver también, el vídeo que la periodista de RTVE en la República Democrática Alemana grabó y la hizo famosa, al mostrar los primeros germanos del Este que arrancaban los cascotes con la mano...(era famosa pero no recuerdo su nombre...lo siento). No se cayó, lo derribaron
por SONIA APARICIO (http://www.elmundo.com/ )
9 de noviembre de de 1989. Günter Schabowski, portavoz del gobierno de la RDA, anuncia una nueva ley sobre la libertad de viajar. Los ciudadanos de Alemania del este tendrán mayores facilidades para cruzar las fronteras. «¿A partir de cuándo?», pregunta el periodista italiano Riccardo Ehrman, en la sala. Schabowski duda, consulta los papeles, parece que no tiene demasiada información. En apenas 24 horas, había dimitido todo el Politburó, él había sido nombrado portavoz y desconoce que la nueva reglamentación es aún sólo un proyecto, no aprobado. «Inmediatamente», contesta.
Muchos berlineses del este no creyeron ni dieron importancia a lo que vieron esa noche en televisión. Otros tomaron las declaraciones de Schabowski a rajatabla y se lanzaron a la calle, a los pasos de Check Point Charlie, Bornholmerstrasse, la puerta de Brandeburgo, Friedrichstrasse… Los ‘vopos’ (soldados fronterizos) no supieron qué hacer ante la avalancha humana y pacífica que se acercaba a zonas hasta entonces de acceso prohibido. Desde que se cerraron los pasos al oeste con ladrillos y alambradas, el 13 de agosto de 1961, nunca se habían enfrentado a una situación igual. Ciudadanos del oeste se agolpaban igualmente en el lado occidental. A las 00.02, todos los puestos fronterizos estaban abiertos, dicen sus informes policiales.
Cinco días antes, la RDA había vivido la manifestación más grande de su Historia. Más de un millón de personas pedían en Alexanderplatz más libertad y la supresión del partido único —no hubo represión sangrienta como la que el 17 de junio de 1953 paró las protestas obreras contra los recortes laborales—. El Partido Socialista Unificado (SED) tenía los días contados sin saberlo. La perestroika y la glasnot de Gorbachov habían provocado ya cambios en la URSS y en algunos de sus ‘satélites’, ahogados por la crisis económica del este, como Polonia y Hungría. En abril de 1989, el sindicato Solidaridad de Lech Walesa había sido legalizado y, con Mazowiecki como primer ministro, Polonia daba sus primeros pasos hacia el libre mercado. En verano, la apertura de las fronteras húngaras con Austria había provocado un ‘agujero’ que muchos ciudadanos de la Europa comunista —que sí podían viajar dentro del bloque— utilizaban para asomarse y cruzar al otro lado del mundo.
El 9 de noviembre de 1989 marca el año 0 en Berlín, Europa y el resto del planeta, una vez finalizadas las difíciles décadas de la Guerra Fría. Para bien y para mal, el mundo es otro y muy distinto desde la mal denominada ‘caída’ del Muro. Porque el Muro no se cayó, lo derribaron. Una doble línea de adoquines de cobre recuerda hoy en las calles de la capital alemana dónde estaban los 43 kilómetros de planchas de hormigón que, durante 28 años, separaron los destinos de los berlineses. Y del resto del mundo.

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