lunes, 14 de febrero de 2011

Egipto: no es el final, es el comienzo (el papel de los actores externos)



Por Adolfo Calatrava
Universidad de Granada

Claramente se puede decir que el pueblo, representado a través de los manifestantes, ha conseguido la victoria que tanto anhelaba: la renuncia del presidente Mubarak y la oportunidad de que pueda comenzar una transición, real, hacia la constitución de un régimen democrático.


En estos días se están poniendo las primeras piedras para ver cómo se va a ir desarrollando: el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas egipcias queda como único principal actor del momento, bajo el mando del general Tantawi (Ministro de Defensa) y el general Annan (Jefe del Estado Mayor de la Defensa). Aglutinando todo el poder ha decidido derogar el marco político-constitucional del régimen anterior, disolver el Parlamento, dotarse de todo la representación del Estado y crear una comisión para establecer una nueva constitución, que deberá ser aprobada en referéndum y que tras unos meses llevará a la celebración de elecciones democráticas.

En los estudios académicos de las transiciones de regímenes autoritarios hacia otros democráticos, siempre se analizan dos tipos de causas o factores: Los estructurales o sistémicos y aquellos que dependen de la voluntad de los actores (la agencia). Los primeros son el sistema internacional, las estructuras sociales y económicas, los factores culturales; y son muy importantes cuando analizamos las cosas en un tiempo largo. Mientras que los segundos, las elecciones que deciden los actores, son imprescindibles cuando estudiamos los procesos concretos, las coyunturas. Ambos factores siempre están interrelacionados de manera compleja y muchas veces difícil de concretar.

Ahora es el momento de tener en cuenta sobre todo a los actores internos de este país, aunque también los actores externos: Estados Unidos, la Unión Europea, las organizaciones internacionales, etc. Estos actores deben tomar decisiones destinadas a facilitar las relaciones entre los diferentes actores y poner en marcha las instituciones adecuadas. Cuando analizamos un proceso hacia la democracia donde hay interactuando varios actores, se debe integrar a todos los que están dispuestos a llegar a ese puerto (incluso si no es su meta principal); procurando que no haya un actor hegemónico que derrote a todos los demás y consiga aglutinar el poder. Solo hay que dejar de lado a los que se oponen a este proceso y no están dispuestos a negociar.

La mayor parte de los procesos de transición comienzan por la acción de los actores internos (como ha ocurrido en Egipto) pero su consolidación está muy relacionada con los apoyos externos. De esta forma, Estados Unidos, y por lo que nos toca a nosotros la Unión Europea, aquí van a jugar un papel fundamental. Las instituciones comunitarias después de haber demostrado la incapacidad de liderazgo internacional, deben asistir al nuevo régimen y vigilar que no haya veleidades autoritarias, usando la condicionalidad que tienen sus herramientas de acción exterior.

Estados Unidos ya se ha demostrado como pieza esencial en este proceso. Parece claro que sus presiones a la cúpula militar para que no apoyase a Mubarak y se pusiese del lado de los manifestantes, han sido constantes. Aunque quizá los generales tomasen postura una vez que se dieron cuenta que la gente no iba a parar hasta echar al Presidente. Aunque sale en todos los medios, todos los días, conviene repetir que los americanos dan más de mil millones de euros anuales de asistencia económica y equipamiento al ejército egipcio, y que la mayoría de altos oficiales pasan por Estados Unidos en su período de formación. Esta influencia se ha materializo en el hecho de que una de las primeras decisiones de los militares ha sido indicar explícitamente que respetarán los compromisos internacionales, esto significa la Paz con Israel, firmada en 1979, y que es el punto clave de la política americana para la región de Oriente Medio en los últimos decenios –junto con la alianza con Arabia Saudita en el tema del petróleo-.

Para Estados Unidos es esencial que este status quo no se vea muy alterado, y aunque los cambios siempre son arriesgados; la administración Obama ha visto una oportunidad que no debía perder. Además en las manifestaciones no se han coreado habitualmente proclamas anti-occidentales o anti-americanas.

La Unión Europea juega en una división menor, sin intereses geopolíticos tan definidos. Por ello debe poner toda su maquinaría política, institucional y económica (de manera bilateral o multilateral -Proceso de Barcelona: Unión para el Mediterráneo-) a trabajar para procurar que en Egipto la transición no se desmejore. Si hay un ámbito geográfico donde los procesos hacia la democracia, hasta el momento, han sido especialmente exitosos ha sido Europa Central, Los Balcanes y Turquía. Y en ellos la UE ha jugado un papel protagonista.

Que el ejército que ha apoyado a Mubarak (y antes a Sadat y a Nasser) se haya hecho con el poder, y sea el encargado de pilotar la transición, puede resultar contradictorio. Pero no hay que olvidar que es una institución altamente valorada por los egipcios, con la que muchos se identifican como seña de identidad nacional (derivado de las luchas contra Israel). Además es un contrapeso a la posibilidad de que los islamistas quisieran hacerse con el poder –hasta el momento no han manifestado esa posibilidad-.

El futuro siempre es incierto, lo que permite que podamos dirigirlo hacia un lugar y otro, sin determinismos. Pero en todo caso ahora, asumiendo la voluntad de los nuevos dirigentes de avanzar hacia una democracia, hay dos tipos de reformas que primero los militares y luego la autoridad civil deben hacer: políticas, poner la estructura necesaria para que se puedan celebrar las elecciones: censos, nuevas leyes –la Constitución ha sido suspendida y el Parlamento disuelto-, pero también son necesarias reformas económicas nuevas políticas que puedan suponer mayores niveles desarrollo y de bienestar para la población. En todas estas reformas los apoyos y la vigilancia de los actores externos son fundamentales.

1 comentarios :

  1. Siempre es el ejército el que garantiza los procesos democráticos... curioso, ¿verdad?

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