sábado, 19 de marzo de 2011

¿Generación X?



Así denominaron a los que nacimos en los 70 e incluso finales de los 60… "X" de incógnita, de no tener personalidad, implicación, opinión, movilización… pero el tiempo ha demostrado que no somos así…

He ilustrado este artículo con el vídeo del famoso anuncio de Coca-cola que va dirigido a nosotros… pero, ¿os habéis parado a pensar cuántas diferencias con la actualidad?... ahí van algunas… ¿recordáis más?

Hablando primero del pasado, nosotros no estuvimos en la Guerra Civil, ni en mayo del 68, ni corrimos delante de los grises, no votamos la Constitución y nuestra memoria histórica comienza con el Mundial del 82 y Naranjito…

Aunque nacimos en una dictadura, siempre hemos tenido una conciencia democrática y la serie Cuéntame nos parece que es una mierda. Por no vivir activamente la Transición se nos dice que no tenemos ideales y sabemos de política más que nuestros padres...

Somos la última generación que hemos aprendido a jugar en la calle a las chapas, la peonza, las canicas, la comba, la goma o el rescate y, a la vez, somos la primera que hemos jugado a videojuegos, hemos ido a parques de atracciones o visto dibujos animados en color. Los Reyes Magos no siempre nos traían lo que pedíamos, pero oíamos (y seguimos oyendo) que lo hemos tenido todo, a pesar de que los que vinieron después de nosotros sí lo tienen realmente y nadie se lo dice.

Hemos vestido vaqueros de campana, de pitillo, de pata de elefante y con la costura torcida… por supuesto las hombreras de los 80 (algunos); nuestro primer chándal era azul marino con franjas blancas en la manga con coderas y rodilleras si había algún roto y nuestras primeras zapatillas de marca "Paredes" las tuvimos pasados los 10 años. Entramos al colegio cuando el 1 de noviembre era el día de Todos los Santos y no Halloween, cuando todavía se podía repetir curso, los últimos en hacer BUP y COU. También fuimos los primeros en incorporarnos a trabajar a través de una ETT o contratos basura y los que no les cuesta un duro echarnos del curro.

Siempre nos recuerdan acontecimientos de antes que naciéramos, como si hubiéramos vivido nada histórico. Nosotros hemos aprendido y vivido lo que es el terrorismo, vivimos la guerra fría, vimos caer el muro de Berlín y a Clinton de juerga con la becaria... los de nuestra generación fueron a la guerra (La del Golfo, Bosnia, etc.) cosa que nuestros padres no hicieron.

Aprendimos a programar el vídeo antes que nadie, jugamos con el Spectrum o MSX… ¿recordáis el estridente ruido del cassette que enchufábamos a un teclado que a su vez estaba conectado a un televisor?. Vimos a Perico Delgado anunciar los primeros móviles después de sus gestas en el Tour y creímos que Internet, siendo ya mayorcitos, sería un mundo libre.

Por supuesto eso del teléfono móvil ni lo imaginábamos. Teléfono fijo y punto. Si llamabas a tu provincia no hacía falta ni marcar 9 dígitos, con 6 bastaba. Y acudíamos a nuestras citas y quedábamos con la gente y acudíamos y nos encontrábamos. Tampoco había más que 2 canales en la tele...

Somos la generación de Espinete, Don Pimpón y Chema. Los que recordamos a Enrique del Pozo cantando con Ana (abuelito dime tu…) Los del incomparable "Planeador abajo" de Mazinger Z, los de Ulises 31 y Comando G (que nunca acabó de gustar a nadie) Somos la generación que fuimos al cine a ver las películas de Parchís. Los de la explosión del Challenger, la cantada de Arkonada, las pesetas rubias. Nos emocionamos con Superman, ET o En busca del Arca Perdida.

Comíamos Phosquitos y los Tigretones… eran lo mejor... los donuts los traían recién hechos (eso parecía) a la tienda por la mañana. Somos la generación del Tocata, La Bola de Cristal, el "Follow Me", "El coche fantástico", “Marco", "la abeja maya"... y más tarde Los Toreros Muertos, La Orquesta Mondragón y el Misissipi de Pepe Navarro con su inimitable Pepelu.

La generación de Supergarcía en Antena 3 radio, la quinta del buitre, de Hugo Sánchez, de Biriukov, Del Corral, Corbalán, Romay y que nos traumatizamos con las muertes de Fernando Martín y Petrovic (¿quién juega hoy en el Madrid de baloncesto?). Del Valencia de Espárrago y Hiddink. Del Barça de Cruyff…

La de los que estamos currando de algo que nuestros padres ni podían soñar, la que vemos que el piso que compraron nuestros padres ahora vale 20 o 30 veces más, la de los que estaremos pagando nuestra vivienda toda la vida.

El 23F nos pareció un buen día porque no hubo clase y ponían películas por la tele. Nuestro grito de guerra fue "Tigres, Leones, todos quieren ser los campeones", "¡¿cómo estan ustedes?!"... La generacion que se cansó de ver las mamachichos…

La verdad es que no sé cómo hemos podido sobrevivir a nuestra infancia. Mirando atrás es difícil creer que estemos vivos en la España de antes: nosotros viajábamos en coches sin obligación de llevar puesto el cinturón de seguridad... por supuesto sin cinturones de seguridad traseros, sin sillitas especiales y sin air-bag... hacíamos viajes de horas con cinco personas en un Renault 4 ó 5 y no sufríamos el síndrome de la clase turista. No tuvimos puertas con protecciones, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de Niños. Andábamos en bicicleta sin casco, ni protectores para rodillas ni codos… tampoco después con el Vespino. Los columpios eran de metal y con esquinas en pico, y jugábamos a ver quién era el más bestia.

No teníamos stress infantil ni hiperactividad ni controles médicos como los de ahora. Enfermabas de casi lo que fuera y te ponían 4 pinchazos a lo bestia de penicilina en una jeringuilla que el "practicante" (nunca entendí el porqué de ese nombre) hervía en tu propia casa para desinfectar, y hala! a la marcha...

Jugábamos a "churro va" y al pañuelo y nadie sufrió hernias ni dislocaciones vertebrales (bueno, a alguno le saldrán ahora). Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y solo volvíamos cuando se encendían las luces de la calle. Nadie podía localizarnos. Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables. Nos abríamos la cabeza jugando a guerra de piedras y no pasaba nada, eran cosas de niños y se curaban con mercromina (roja) y unos puntos y al día siguiente todos contentos. La mitad de los compañeros de clase tenía la barbilla rota o algún diente mellado, o alguna pedrada en la cabeza… Tuvimos peleas y nos partíamos la cara unos a otros y aprendimos a superarlo.

Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en una mochila que, rara vez, tenía refuerzo para los hombros y, mucho menos, ruedas. Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto. Estábamos siempre al aire libre, corriendo y jugando. Compartimos botellas de refrescos y nadie se contagió de nada. Sólo nos contagiábamos los piojos en el cole. Cosa que nuestras madres arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente o con Filvit champú…

Nuestros padres fumaban en casa. Bueno, en todos sitios había humo... incluso en una entrevista en televisión, en el Congreso de los Diputados... Tierno Galván gritaba "colocaos" desde el balcón del Ayuntamiento de Madrid...

No tuvimos Playstations, Nintendo 64, vídeojuegos, 99 canales de televisión, sonido surround, móviles, ordenadores e Internet, pero nos lo pasábamos de lo lindo tirándonos globos llenos de agua y arrastrándonos por los suelos destrozando la ropa.

Nosotros sí tuvimos amigos. Quedábamos con ellos y salíamos. O ni siquiera quedábamos, salíamos a la calle y allí nos encontrábamos y jugábamos a fútbol, a las chapas, a la peonza, a las canicas, al rescate…,en fin tecnología punta… Íbamos en bici o andando hasta su casa y llamábamos a la puerta, sin pedir permiso a los padres, ¡nosotros solos, allá fuera, en el mundo cruel! ¡Sin ningún responsable! ¿Cómo lo conseguimos? Hicimos juegos con palos, botellas y balones de fútbol improvisados... lo que hubiese por el descampado donde jugábamos...

Bebíamos agua directamente del grifo de las fuentes de los parques, agua sin embotellar, donde chupaban los perros!!! En los juegos de la escuela, no todos participaban en los equipos. Los que no lo hacían, tuvieron que aprender a lidiar con la decepción. Los de siempre hacían de árbitro. Algunos estudiantes no eran tan inteligentes como otros y repitieron curso.

Éramos responsables de nuestras acciones y arreábamos con las consecuencias. No había nadie para resolver eso. La idea de un padre protegiéndonos, si trasgredíamos alguna ley, era inadmisible, si acaso nos soltaban un guantazo o un zapatillazo y te callabas.

Tuvimos libertad, fracaso, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello. ¿Tú eres uno de nosotros? ¡Enhorabuena! Muchos de esos niñatos de ahora, se creen algo y no tienen respeto ni educación a nadie...

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