sábado, 11 de junio de 2011

Anonymous, somos legión


Una legión de ciberactivistas se moviliza en la Red. Se hacen llamar Anonymous y dicen luchar por la transparencia, la libertad de expresión y los derechos humanos. No muestran la cara ni tienen líderes. Son un movimiento germinal, fuertemente libertario y de contornos confusos.

Este es su lema: "Somos una legión, no perdonamos, no olvidamos, espéranos. Anonymous". Así es como cierra sus anuncios y comunicados este movimiento sin líderes y sin portavoces, con voz, pero sin cara. O más bien con máscara: la máscara del anarquista revolucionario de V de Vendetta, la novela gráfica de Alan Moore, la que inspiró la película protagonizada por Natalie Portman y Hugo Weaving en 2006. La máscara se ha convertido en símbolo de un movimiento ciberactivista que no se anda con chiquitas.

Entender el universo Anonymous no es cosa fácil, el fenómeno es el perfecto reflejo del nuevo mundo en el que vivimos, de la nueva sociedad que está naciendo a raíz de la revolución digital. Todo apunta a que sus miembros consideran más que superada la vieja dialéctica izquierda-derecha. Total, qué más da que gobiernen el centro-izquierda o el centro-derecha, todos van a hacer lo mismo, todos están al servicio de los grandes bancos y las grandes empresas, todos van a seguir intentando controlar el chiringuito.

Pues bien, aquí hay una legión de jóvenes que no quieren que se oculte que las cañerías del chiringuito no desaguan bien; no quieren que se oculte que hay varios en el chiringuito que meten la mano en la caja; no quieren que se oculte que a un disidente de la gestión del chiringuito le quisieron tapar la boca. No quieren que se oculte nada. La nueva dialéctica: estar a favor del ocultamiento o de la transparencia. Una de dos.

Este movimiento global, transnacional, transversal, también es difícil de entender porque se gestó en la Red, con las inercias propias de Internet. Es producto del momento, de la interacción, de la necesidad de movilizarse en un mundo cínico, corrupto e injusto. Se ha tejido de forma orgánica, conversación sobre conversación, idea sobre idea, propuesta sobre propuesta. Cualquiera puede formar parte de Anonymous, cualquiera puede entrar cuando quiera y sumarse a la conversación en webs como whyweprotest.net. Entrará en un mundo en el que la gente se va poniendo progresivamente de acuerdo sobre una idea hasta que una suerte de consenso espontáneo indica cuál es el siguiente objetivo, contra quién hay que lanzar el próximo ataque. Algún diario, como The Guardian, ha sostenido que están más coordinados de lo que ellos mismo creen.

No todos los miembros de Anonymous son hackers. Los hackers son una gran minoría del colectivo. La mayoría son ciberactivistas que participan en la conversación online y, ocasionalmente, en la protesta en la calle. En torno a unos 1.000 integrantes, según la experta Gabriella Coleman, son los que ponen sus ordenadores al servicio de los ataques contra webs, los que se descargan el dispositivo que permite que su ordenador, cautivo, pueda ser parte de los llamados DDoS, ataques distribuidos de denegación de servicio.

Los DDoS son el arma que los ciberactivistas tienen más a mano. Permiten realizar operaciones que consiguen un considerable eco mediático y que afectan a la imagen de la marca contra la que se dirigen. Consisten en mandar simultáneamente, orquestadamente, miles de peticiones a un servidor para que se colapse.

Evidentemente, en ese gran colectivo cuya cifra de miembros y simpatizantes es difícil de estimar (hablan de decenas de miles) hay hackers. Y, de hecho, el FBI está tras sus pasos. Un joven holandés de 16 años fue arrestado poco después de los ataques en su casa, en La Haya. Admitió que había participado en ellos y fue puesto a disposición judicial. El chico tenía 16 años y se asustó, era bastante inexperto, no tomó las suficientes precauciones.

El movimiento Anonymous va camino de trascender el caso Assange y el episodio Wikileaks. La persecución del fundador de la web de las filtraciones, que recientemente puso al desnudo a la diplomacia norteamericana y destapó maniobras, tejemanejes y corrupción en las cuatro esquinas del planeta, ha sido un detonante. Wikileaks representa como pocas organizaciones los valores en los que creen los anonymous: transparencia, derechos humanos, libertad de expresión. La web destapa secretos: si algo le pone a un anonymous es destapar secretos de organizaciones poderosas y ponerlos a disposición de público. Así, Assange se ha convertido en todo un símbolo para los integrantes de esta comunidad.

La Iglesia de la Cienciología es uno de los grandes enemigos de Anonymous. La lucha contra esta secta fue lo primero que unió a todos estos ciberactivistas en 2008, y siguen en las mismas. Una lucha que en realidad arrancó a mediados de los noventa, pero que tomó cuerpo en 2008. A los anonymous no les gusta la seudociencia, ni, por lo general, las religiones. Sostienen que la tecnología debe servir para expandir el conocimiento, no para controlar las mentes. Como explica la profesora Gabriella Coleman, antropóloga de la Universidad de Nueva York especializada en el mundo hacker y estudiosa del fenómeno Anonymous, la Iglesia de la Cienciología es la perfecta antítesis de Anonymous, el fenómeno inverso: oscurantismo, ocultamiento, censura. Destapar los secretos de una organización secretista, de una organización religiosa con marca registrada, sostiene, se convirtió en el primer gran desafío de Anonymous.

PayPal. Visa. Mastercad. Amazon. PostFinance. La web de la fiscalía sueca, la del partido irlandés Fine Gael, las del régimen tunecino. No hay fronteras para Anonymous. La lucha contra la cienciología les unió. La lucha pro Wikileaks les ha reunido de nuevo. Cualquier ataque a los derechos humanos, cualquier intento de censurar, se produzca donde se produzca, será castigado por ellos con las armas que tienen a su alcance. "Si hubiera una revolución, Internet nos proporcionaría la tecnología".

Recientemente el grupo ha replicado en un documento al informe de la OTAN en el que lo señala como un colectivo cada vez más sofisticado que puede atacar a gobiernos y corporaciones.- Los internautas recuerdan en la red que el colectivo carece de "cúpula".

Anonymous ha advertido a la OTAN de que no les amenace. En un largo mensaje, el colectivo replica a un informe de la organización militar en el que los señalaba expresamente como una amenaza. El texto concluye asegurando que "no nos teméis porque seamos una amenaza para la sociedad. Nos teméis porque somos una amenaza a la jerarquía establecida".

El documento se inicia con una reflexión en la que separa Gobierno y pueblo. Contrariamente a los supuestos fundacionales de la democracia, asegura, son "entidades distintas" con frecuentes conflictos en sus objetivos y deseos. La posición de Anonymous, prosiguen, es que cuando hay un conflicto de intereses entre Gobierno y pueblo, es el pueblo la prioridad. La única amenaza que supone el grupo es la amenaza a la habilidad de un Gobierno de actuar en desacuerdo con el pueblo "sin tener que hacer frente a las consecuencias democráticas y a las responsabilidades por esta conducta".

Anonymous rechaza que el Gobierno y los militares tengan el derecho de estar por encima de la ley y critica que usen el cliché de la "seguridad nacional" para justificar acciones ilegales". "Si el Gobierno puede romper las reglas, debe aceptar las consecuencias democráticas de ello en las urnas". El documento afirma que es inaceptable que den una explicación al pueblo y otra privadamente. "¿Cómo puede el pueblo juzgar a quienes vota sin ser plenamente consciente de las políticas que realmente persiguen?".

"El Gobierno hace la ley y no tiene derecho a quebrantarla", prosigue el documento, que emite un mensaje simple: "No mientan al pueblo y no tendrán que preocuparse de que sus mentiras sean expuestas".

El texto incluye una advertencia y una metáfora: "No cometan el error de desafiar a Anonymous. No cometan el error de creer que pueden cortarle la cabeza a una serpiente sin cabeza. Si le cortan una cabeza a una hidra, 10 más van a salir en su lugar".

El texto termina con el lema del grupo, "somos legión".

El documento de la OTAN cita expresamente a Anonymous, "uno de los grupos hackersmás prominentes". Recuerda sus acciones contra la Iglesia de la Cienciología y, muy en particular, los ataques de denegación de servicio (saturación del servidor con múltiples y sincronizadas peticiones de página) contra empresas que cortaron sus servicios a Wikileaks tras la filtración de los cables diplomáticos (PayPal, Visa, Mastercard...). Según la OTAN, Anonymous se ha vuelto cada vez más sofisticado y puede actuar contra corporaciones, gobiernos y organizaciones militares.

2 comentarios :

  1. Este artículo fue redactado antes de los altercados sucedidos con los 3 supuestos integrantes de Anonymous detenidos y las posteriores declaraciones de la Policía Nacional acusando a la organización de querer publicar en webs proetarras, datos de policías y empresarios, cosa que Anonymous niega rotundamente y de ahí el ciberataque de esta pasada noche a determinadas webs.

    La redacción de este escrito está basada en recopilación de información y documentación que considero creíble y fidedigna y no me desdigo de nada de lo redactado por mí. Es más, no creo para nada en las acusaciones de la Policía ya que Anonymous nunca ha actuado en esa línea ni ha apoyado a grupos terroristas en manera posible.

    No entiendo lo sucedido este fin de semana, cuánto hay de verdad y cuánto de estrategia policial, o no.

    El tiempo dará y quitará razones.

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  2. EL CAGADOR JUSTISIERO ATACA DE NUEVOlunes, 13 junio, 2011

    A por los bancos y los corruptos! Anonymous al poder!

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