miércoles, 5 de octubre de 2011

Del lujo y riquezas materiales del fútbol... a ayudar al tercer mundo


En la vida es muy fácil hablar, pero muy complicado cumplir lo que uno dice. Cuando Javi Poves contó su retirada del fútbol hace poco más de un mes para dejarlo todo, muchos no le creyeron "A ver si de verdad lo hace". Pues está en ello.

Tiene todo lo que la mayoría de las personas buscan y quieren: ser futbolista de Primera, buenos coches, gran sueldo, fama, reconocimiento, ropa de marca, casa de ensueño... Sin embargo, Javi Poves, a sus 24 años, deja todos estos lujos para irse a Senegal: "Quiero ayudar a la gente que lo necesita. Busco sentirme a gusto y así lo puedo conseguir. En el fútbol no era feliz. En los entrenamientos pensaba más en lo que pasaba en Burundi que en lo que me decía Preciado", dice con tranquilidad y felicidad Poves, exfutbolista del Sporting de Gijón.

Desde que salió a contar su historia al mundo, Poves recibió multitud de propuestas de proyectos que podría financiar. Por ejemplo, una escuela. “Quiero ver de cerca dónde va mi dinero”, dice. Tras vivir en Senegal, su idea es conocer otros países africanos, las zonas más pobres del planeta, sin una fecha para volver. Poves piensa en Mali o Guinea como siguientes etapas de un viaje sin aparente final.

Dejarlo todo es una decisión impensable para los que nunca se lo han planteado. Pierdes muchas cosas por el camino. Te alejas de tus afectos. “No es fácil, a mi familia la quiero mucho. Pero tengo una vida, tengo ilusiones que en Occidente no voy a encontrar”, analiza el ex futbolista.

Su convencimiento es firme, su voluntad inacabable. Habla sin duda, el tono tranquilo, la conciencia limpia. Y con su voz quieta sentencia: “Solamente se vive una vez. Y esto es lo que yo quiero hacer”.

Sus estudios -Historia e idiomas-, mucha lectura y sus amigos fueron claves en su nueva madurez: "Ellos me abrieron los ojos. Ya no era aquel chico que quería jugar en Primera y comprarse un Porsche. Según me acercaba al lujo, más lo repudiaba. El fútbol profesional es dinero y corrupción". Javi Poves dejó sus estudios a los 17 años para dedicarse al fútbol, y tres años después los retomó: "La vida me dio esta oportunidad".

Tras ver un documental en el ordenador -en su casa no hay televisión- se topó con Senegal. Ésa fue la señal para elegir este país africano como destino: "No tienen nada y no hay nada material. Necesitan ayuda en todos los aspectos y yo creo que les puedo ayudar, porque es lo que quiero. Voy a vivir con una familia y allí quiero ser feliz ayudando".

En la zona más pobre de Senegal, Poves espera "encontrar la verdadera felicidad. Tener esa paz interior para transmitírsela a los demás. Volver a disfrutar de los valores de las abuelas: solidaridad, amistad, compañerismo... En definitiva: humanidad".

Al principio, la familia intentó quitarle la idea de la cabeza, pero como vieron que era misión imposible decidieron apoyarle totalmente: "Lo están pasando mal, como yo porque les quiero muchísimo, pero es lo que he decidido y ellos me respetan. Mi padre sé que lo pasó mal porque es muy futbolero y se ha sacrificado mucho para llevarme de un campo a otro. Mi madre y mi hermana lloran, y mi abuela me dice que me quede. Yo les digo que no sufran, que he tomado el camino correcto".

Son muchos los futbolistas que han llamado a Poves para animarle en su nueva aventura y, casualmente, todos "han sido de categorías inferiores. De Primera no me ha llamado nadie. También hablaron conmigo muchos entrenadores, que piensan como yo pero no lo pueden decir porque comen del fútbol".

"Cuando se lo dije a mis compañeros alucinaban. Yo les decía: 'si tenéis la vida solucionada, dejadlo ya y empezad a vivir vuestra propia vida, porque a la larga os hará sufrir'. Yo soy capaz de vivir con 1.000 euros, como muchas familias españolas. Yo lo que tengo lo quiero compartir con la gente que lo necesita".

A los futbolistas les dice "Que abran bien los ojos, que si cobran esas cantidades es por algo. Todos pueden hacer lo que quieran. Hay que mirar hacia atrás aunque tengas mucho dinero. Hay que tener humanidad y solidaridad", apunta Javi Poves en su consejo a los jugadores.

"A los padres que quieren que sus hijos sean futbolistas les diría que el 95% no llega a Primera, que sólo se habla de éxito, pero no de fracasos, de los chicos que se quedan atrás, y por ello lo mejor es que no abandonen sus estudios".

Por todo esto, le llaman loco... "Bendita locura, lo que pasa es que cuando te educan en la idea de que ser futbolista es grandioso, todos queremos serlo. Si en lugar de hablar de fútbol se hablara de biología, química o medicina, todos querríamos ser biólogos, médicos...", afirma Poves.

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