domingo, 20 de noviembre de 2011

La Democracia y el sistema D'Hondt



Hoy es un día grande para los que creemos en la democracia. Es el día en el que el ciudadano de a pié puede ejercer su libre derecho de votar, de elegir a unos representantes que les gobiernen. De acuerdo en que la política y los políticos están denostados hoy en día. Su imagen es muy negativa y se asocia con corrupción, amiguismo, incompetencia… a fe que se lo han ganado, pero es el derecho más importante que tenemos los ciudadanos.

El término democracia es un concepto que nació en el mundo clásico, que venía a significar, como ya todos sabemos, que en un Estado o en una Comunidad, es el propio pueblo el que ejerce su soberanía, mediante el sistema de gobierno que él mismo haya elegido.

En el caso de las democracias modernas, como es el caso, el poder recae sobre un gobierno, que será el encargado de representar a la comunidad, elegido por el pueblo mediante sufragio, teniendo el pueblo también derecho a destituirle o revocarle, en el caso de que los gobernantes no cumplan con el contrato establecido con los gobernados en relación a su labor.

Desde el nacimiento de la democracia, hasta nuestros días, las formas de gobernar y dirigir un Estado, han variado muchísimo, dependiendo de los lugares en los que se daba el gobierno y de las épocas. Así pues, nos encontramos con sistemas de gobierno que van desde la monarquía absoluta de la Edad Media, hasta el nazismo alemán, pasando por el comunismo o incluso por las dictaduras.

Todos estos tipos de gobierno que acabo de citar, claramente estaban en contra de la democracia, y en ellos era un soberano o un monarca el que gobernaba según sus intereses e ideologías, y claro está, sin tener al pueblo en cuenta. De esta manera, el pueblo o la comunidad no era libre, al no existir ningún tipo de ley a la que debieran de obedecer tanto el gobernador, como los gobernados, si la hubiese, el pueblo podría gozar de unos mínimos derechos, pero de la manera en que ocurrió, el pueblo quedaba únicamente al servicio del soberano.

En la antigua Grecia, ya se creó un tipo de gobierno, en el que el pueblo fuese el encargado de dirigir su propio estado, ese tipo de gobierno se denominó gobierno democrático. Pero a diferencia de las democracias actuales, las democracias de las ciudades Estado de la Grecia clásica y del Imperio Romano eran democracias directas, donde todos los ciudadanos tenían voz y voto en sus respectivas asambleas. No se conocía el concepto de un gobierno representante del pueblo, innecesario en ese tiempo, debido a las pequeñas dimensiones de las ciudades Estado.

Pero en estas democracias primerizas, de la época antigua, no se tenía en cuenta la igualdad de todos los ciudadanos, ya que la mayor parte de la población en ese tiempo, la formaban los esclavos, las mujeres y los metecos, y a ellos no se les permitía el derecho a voto. Pero eso no es todo, en sus comienzos como sistema político, la democracia, además de reservar el derecho a voto a los varones, lo reservó aún más imponiendo el sufragio censitario, lo que ocasionaba que eran los varones con una renta aceptable, los encargados de elegir el representante para todo el pueblo.


EL SISTEMA D'HONDT

El voto de los electores que acudan a las urnas no vale lo mismo en todas las circunscripciones y su traducción en escaños depende de varios factores. El sistema electoral que rige las votaciones del 20-N tiene algunas claves que se explican a continuación:

¿A cuántos diputados elegimos?
El Congreso se compone de 350 diputados que representan a 52 circunscripciones. El reparto de diputados por circunscripción se hace según la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG).

Según esta norma, Ceuta y Melilla disponen de un diputado cada una, mientras que el resto de circunscripciones -provincias- tienen asignados dos diputados como mínimo y el resto se reparten según la población empadronada. Esto hace que Madrid y Barcelona sean las circunscripciones con más diputados, 36 y 31, respectivamente, y Soria la provincia con menos, los dos mínimos.

¿Cuál es el sistema de elección?
En España se utiliza la llamada ley D'hondt, que es un sistema de cálculo proporcional creado a finales del siglo XIX por el jurista belga Victor D'Hondt. Además de España, lo utilizan muchos otros países como Argentina, Francia, Bélgica, Finlandia, Irlanda, Israel o Japón.

¿En qué consiste el sistema D'Hondt?
Para empezar, en cada circunscripción se excluye primero a las candidaturas que no hayan obtenido, al menos, el 3% de los votos válidos emitidos. Con el resto de las candidaturas, se ordenan de mayor a menor, en una columna, las cifras de votos obtenidos.

Se divide el número de votos obtenidos por cada candidatura por 1, 2, 3, etc, hasta un número igual al de escaños correspondientes a la circunscripción. Los escaños se atribuyen a las candidaturas que obtengan los cocientes mayores, atendiendo a un orden decreciente.

Un ejemplo
Imaginemos que en una provincia se reparten cinco diputados y hay tres partidos que han conseguido más del 3% de los votos válidos emitidos. Hay que dividir el número de votos que ha obtenido cada partido por 1, 2, 3, 4 y 5. Tendríamos así 15 cocientes, y de todos ellos los que obtienen escaño son los cinco cocientes más altos.

Partido A: 80.000 VOTOS Partido B: 65.000 VOTOS Partido C: 23.000 VOTOS

PARTIDO VOTOS/1 VOTOS/2 VOTOS/3 VOTOS/4 VOTOS/5

A 80.000(1) 40.000(3) 26.666(5) 20.000 16.000 B 65.000(2) 32.500(4) 21.666 16.250 13.000 C 23.000 11.500 7.666 5.750 4.600

Los escaños se asignan por orden, según los cocientes, de mayor a menor, de forma que el primer diputado lo consigue el partido A (80.000), el segundo es para el B (65.000), el tercero vuelve a ser del A (40.000), el cuarto del B (32.500) y el quinto otra vez para el A (26.666) Mientras, el partido C se ha quedado fuera por muy poco.

¿Es justo este sistema?
Según los expertos, podría mejorarse, porque sin duda los beneficiados son los partidos mayoritarios y los perjudicados, los pequeños.

El profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Barcelona Josep María Reniú entiende que este método fuera el elegido en su momento para garantizar gobiernos fuertes en la aún joven democracia española, pero ahora, insiste, no es el adecuado. Asegura, por ejemplo, que da con facilidad mayorías absolutas y, aunque esto no pase, el partido ganador concentra el poder suficiente para no tener que necesitar mucho a los demás a la hora de sacar adelante iniciativas en el Congreso.

La profesora de Derecho Constitucional de la UNED María Acracia Núñez admite que el sistema no es perfecto pero es "menos malo" que otros como el proporcional directo, que se usa en Reino Unido, en el que sólo obtiene representación el que más votos tiene en cada circunscripción.

Reconoce, no obstante, que los grandes son los mejor parados de este sistema y señala a IU y a UPyD como los mayores perjudicados. Ambas formaciones, explica, concentran muchos votos en el conjunto del país, pero como los escaños se atribuyen por circunscripciones esos apoyos se dispersan. Por eso no consiguen en la mayoría de las provincias el porcentaje mínimo de representación para optar a un diputado.

Tampoco les benefician los votos en blanco, porque son considerados válidos para hallar el porcentaje mínimo del 3 % y eso hace que después sean necesarios muchos más votos para cada escaño. Mientras, otros partidos que concentran sus votos en pocas circunscripciones consiguen más representación pese a tener menos votos en el conjunto del país.

Otro ejemplo
En las elecciones de 2008, IU consiguió el 3,81% de los votos en el conjunto del país, pero sólo obtuvo el escaño de Gaspar Llamazares por Madrid. Mientras, ERC obtuvo el 1,14% de los votos en el conjunto del Estado, pero al conseguir porcentajes más elevados en las circunscripciones en las que se presentaba en Cataluña logró tres escaños -dos en Barcelona, con el 6,62% de los votos, y uno en Girona, con el 13,22% de los apoyos-.

Provincias 'infladas'
Además, el hecho de que se dé a cada provincia un mínimo de dos diputados hace que las menos pobladas estén sobrerrepresentadas, lo que tampoco ayuda, en opinión de los expertos, a mantener la proporcionalidad.

Así, si Barcelona tiene un censo electoral de 4.027.998 personas que eligen a 31 diputados, esta provincia tiene un representante en el Congreso por cada 129.255 electores, mientras que en Guadalajara, con tres escaños y un censo de 179.538 personas, hay un escaño por cada 25.648 electores.

Reniú explica que en 42 de las 52 circunscripciones hay nueve o menos diputados en juego, con una media de seis, y en muchas de ellas el escaso número hace que normalmente la tercera formación no tenga oportunidad de escaño.

Al final, según el profesor de la Universidad de Barcelona, este sistema lleva a que el Congreso esté siempre copado, en el entorno del 80%, por los dos partidos mayoritarios.

Los electores son cada vez más conscientes de esa situación y los grandes partidos se encargan de recordárselo con sus apelaciones al "voto útil" ante la evidencia de que votar a opciones minoritarias en muchas circunscripciones tiene escasa o nula repercusión en los resultados.

1 comentarios :

  1. No sólo la Ley d'Hondt debe ser revisada, sino también el modelo de representación popular. 600 representantes estatales dividisos entre senadores y diputados, son un gasto que en el nuevo orden económico del ajuste no nos podemos permitir. ¿Con 25 miembros de un consejo de representación popular no habría bastantes?. Para la representación provincial para eso ya están luego los diferentes gobiernos autonómicos. Así, si de esos 600 se les acaba el chollo a 575, pues haz números y verás... a una medía de 5.000 €/mes entre sueldos, dietas, gastos de representación, manutención... 14 pagas resultaría 40 millones de euros anuales !!!!.
    Suma y sigue con todo el dispendio que supone la misma operación con los senadores y diputados autonómicos. Alcaldes y concejales, eurodipuatdos, coches oficiales, televisiones públicas deficitarias, infraestructuras ejecutadas sin funcionar, organismos públicos sobredimensionados, cajas intervenidas con consejeros multimillonarios,...
    Si al final uno es capaz de hacer las cuentas y sumar el expolio que a los políticos se les está permitiendo, llegamos a una cifra de vertigo, que además hay que pagar con sus intereses, con lo que a los pobres españolitos nos van a acabar de exprimir para que ellos acaben tomando nuestro zumo.
    ¿Y la justicia con sus jueces donde está?. Elegida a dedo por los políticos no deja de ser una representación más de la farsa. Tanto chorizo vivo que anda suelto y mientras Garzón, a ver si puede resucitar a los muertos.
    Manda huevos.

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