viernes, 25 de noviembre de 2011

El Nobel de economía Joseph Stiglitz avisa a Rajoy que la austeridad llevará al declive a la economía


Cuando habla un Premio Nobel y exvicepresidente del Banco Mundial, uno le da más valor a sus palabras, a la expresión de sus conocimientos y a sus opiniones que a la de los políticos por expertos en economía que sean. Y las declaraciones que hizo en un acto organizado por la Fundación Barrié y el Banco Pastor en La Coruña, da mucho que pensar... y yo humildemente creo en la visión y lectura global y de futuro que este Catedrático americano y gurú de la economía actual sobre qué debería hacer el gobierno español.

Stiglitz avisa que la austeridad "es igual al suicidio" y pronostica que el nuevo gobierno de Mariano Rajoy "no tendrá ningún éxito a menos que reestructure el gasto y la fiscalidad y busque un presupuesto expansivo para estimular la economía y crear empleo". Además sostiene que las reformas introducidas están dirigidas a mejorar la economía del lado de la oferta pero no de la demanda, cuya falta "es el problema real".

También advierte que el camino de la austeridad excesiva en países como España, Grecia o Portugal no es el adecuado ya que constituye "una receta para más desempleo, más recesión, menor crecimiento y para el declive de la economía" y pronostica que el nuevo gobierno de Mariano Rajoy "no tendrá ningún éxito a menos que reestructure el gasto y la fiscalidad y busque un presupuesto expansivo para estimular la economía y crear empleo". Además sostiene que las reformas introducidas están dirigidas a mejorar la economía del lado de la oferta pero no de la demanda, cuya falta "es el problema real".

En los últimos meses el profesor de Columbia y ex economista jefe del Banco Mundial ha defendido por todo el mundo que los planes de ajuste por los que apuesta en Europa Alemania o Finlandia no sólo no son el mejor camino, sino que aumentan el riesgo de recesión en la Unión Europea.

Y aprovechó su primera visita a nuestro país tras las elecciones del 20-N para intentar convencer al Partido Popular de lo que no logró convencer al PSOE: "Subir impuestos a los ricos, hacerlos más progresivos e incentivar fiscalmente a las empresas que inviertan al tiempo que se penaliza a las que no lo hacen".

"Hace 10 años, En EEUU teníamos superávit. Tan grande que, de hecho, el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, decía que era un dolor de cabeza. Ahora tenemos un déficit preocupante. Como España antes y después del inicio de la crisis. ¿Por qué? Por el frenazo de la actividad. La clave es el parón. El parón causa déficit. No al revés. Y hay que recordarlo. Por eso lo más importante es volver a poner en marcha al país", añadió.

Tras reconocer que no es un "experto en el mercado laboral español", Stiglitz señaló que "hay rigideces" importantes, pero que la patronal española se equivoca al pedir moderación o recortes salariales. "Una de las cosas que más me ha impresionado de España es la enorme calma con la que se ha enfrentado la ciudadanía a este nivel de paro. Pero quizás está sea la clave. Si habiendo mantenido la calma tanto tiempo la situación empeora en el mercado laboral y bajan los sueldos sí que puede desembocar en un conflicto social".

Igualmente, el Nobel se posicionó, una vez más, a favor de "los eurobonos" y en contra de la "postura alemana", exigiendo a los países del norte "más solidaridad". A su entender, los eurobonos no son la panacea para resolver todos los problemas pero "ayudarían mucho ahora mismo".

En el escenario actual español donde aprecia una mayor rigidez que en Estados Unidos impuesta por el euro, las soluciones que propone este catedrático de Yale pasan porque las empresas pidan rebaja fiscal pero dirigida a crear más gasto.

Ésa es la palabra clave para reactivar la economía y fomentar el crecimiento. Aplicar más impuestos a las rentas más altas y menos a las bajas servirá también para acrecentar la demanda, así como aplicar mayor fiscalidad a las empresas que no crean empleo. La subida de imposiciones monetarias por parte de la Administración no tiene que ser negativa siempre y cuando se gaste ese dinero "lo que llevará un efecto multiplicador".

Aportar "garantías" al crédito por parte del Estado o que éste asuma de forma directa su concesión, y diferenciar entre bancos buenos y malos pueden ser otras de las medidas en la buena dirección.

En cuanto a la Zona euro, el Nobel de Economía ha sido muy tajante y apuesta porque se cree un fondo de solidaridad o eurobonos para ayudar a países en dificultades y, por supuesto, que el Banco Central Europeo compre deuda. Al respecto Stiglitz ha señalado que el BCE "se ha atado a sí mismo sus manos" al decir que sólo tenía 20.000 millones semanales para este fin, algo que "minimiza la confianza de los mercados que pueden superar esta cantidad".

Muy crítico con el papel de esta entidad que, a su juicio, "antepuso sus intereses a los de los ciudadanos", el economista asegura que su papel en Grecia "ha sido de todo menos constructivo". Ve "inaceptable" que se confíe la toma de decisiones a un grupo de especuladores -el ISDA- que engloba a los mayores actores del mercado de derivados.

La misión del BCE hoy en día también es cuestionada por Stiglitz ya que "fue creado para controlar la inflación que ya no es un problema, sino que ahora lo son el desempleo y la estabilidad financiera", Problemas que el BCE "no tiene misión de atacar", argumenta. En este contexto, lamenta que los organismos públicos deleguen su responsabilidad de valoración crediticia en agencias de rating "que obedecen a intereses privados".

Sobre el exceso de rigidez en el mercado laboral español, el economista americano apuesta por la flexibilidad, que no es sinónimo de menos salarios o de menos prestaciones sociales, pero advierte que debe compensarse con "mayor seguridad". Con todo se muestra escéptico porque en países como Estados Unidos, con un mercado laboral muy flexible, el rendimiento económico no es proporcional y apunta como el verdadero problema "la falta de demanda".

Al igual que una profunda reforma de los mercados. "¿Puede el capitalismo ser salvado de sí mismo? Sólo si los Gobiernos y la sociedad actúan. Hay una tendencia de los mercados, sin control alguno, a cometer excesos. Si no son controlados, destruirán el capitalismo".

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