miércoles, 21 de diciembre de 2011

El chino ¿idioma del futuro?


Si los símbolos de esta frase te son completamente ajenos, si piensas que son simples jeroglíficos o un fallo del teclado y no tienes ni idea de su significado, es mejor que consideres seriamente empezar a tomar clases de chino porque, como van las cosas, este idioma – hablado en la actualidad por 1,300 millones de habitantes de China – podría convertirse en pocos años en la primera lengua del mundo.


Se calcula que hoy en día hay en el mundo 100 millones de personas embarcadas en la difícil y ardua tarea -aunque no imposible- de aprender mandarín y según el Ministerio chino de Educación 40 millones de extranjeros lo estudian y el interés crece de forma exponencial, ante la expectativa de que China se convierta en la mayor potencia mundial este siglo.

Destaca sobre todo el incremento en Japón, Corea del Sur, Tailandia e Indonesia, pero también en Francia, Alemania, Reino Unido y los Estados Unidos.

En Latinoamérica acaba de empezar. Ahora con el rápido desarrollo económico de China los intercambios culturales con Hispanoamérica son cada vez más frecuentes. Los latinos han tomado nota de que el chino es un instrumento útil.

Ante la expectativa de que China se convierta en la gran potencia del siglo XXI, o al menos en inevitable para la economía, los políglotas del planeta han puesto manos a la obra como sucediera en el siglo pasado con el inglés. Pero el chino es peculiar.

Al empezar a estudiar quedan por delante "sólo" 50 mil ideogramas, que no se llegarán a conocer en una sola vida. El nivel mínimo de alfabetización oficial exige 3 mil jeroglíficos; un universitario conoce 6 mil y un intelectual puede llegar a 10 mil si se aplica.

Para los extranjeros el chino no es un solo idioma, sino dos: el oral con su dificultad tonal, por un lado, y la vinculación de cada significado a la lectura y escritura de ideogramas, por otro.

Un adulto tarda al menos dos años de mucho esfuerzo y constancia para un nivel elemental. Veamos algunas de sus características... ¿será para tanto?


LO PRIMERO QUE HAY QUE SABER

Cincuenta mil son los caracteres originales del idioma chino, un promedio de diez mil los que en la actualidad se utilizan, de los cuales 4,500 son necesarios para leer un periódico y de éstos, unos 2,000 son esenciales para un entendimiento mínimo.

Pero aquí no termina la primera lección. De esta prolongada lista de símbolos se derivan 2,000 dialectos, más de 55 idiomas y 400 sílabas que están formadas por 21 sonidos iniciales y 37 sonidos finales. Todos estos números encuentran cohesión en la escritura, pues aunque de una provincia a otra los ciudadanos no se entienden al hablar, la caligrafía china, sea cual sea su lugar de origen es universal.


OTRAS CARACTERÍSTICAS

En 1958, Mao Zedong implantó como idioma oficial de China el “mandarín” o “Putonghua” (idioma común), lengua originaria de Pekín que hoy es hablada por el 75% de la población total.

Con esta disposición se puso en práctica un alfabeto romanizado de 58 símbolos (pinyin) que facilitaría la escritura; la misma que con el tiempo dejaría de escribirse exclusivamente de manera vertical y de derecha a izquierda. Hoy, son muchas las personas que escriben al estilo occidental: de izquierda a derecha y en forma horizontal.

Pese a esta reforma, los caracteres permanecieron sin mayores cambios hasta a simplificación de 1964, que se produjo tras la constitución de la República Popular, en que cambiaron su forma unos 2,000 caracteres con la intención de facilitar su aprendizaje a futuras generaciones.


DIFERENCIAS NOTABLES

El chino no se vocaliza, se entona. A diferencia de cualquier otro idioma, una palabra en chino puede significar hasta cinco cosas distintas dependiendo del tono que se utilice para decirla. Para dominar esta lengua, no basta con conocer las letras porque su significado nunca será igual en todas las oraciones, éste depende de la palabra que la acompañe. Además, el sonido determina qué decimos.


CALIGRAFíA CHINA

El idioma chino escrito tiene más de 5,000 años de antigüedad y es el más antiguo del mundo, dentro de los que aún están actualmente en uso.

Para un principiante, las letras chinas no tienen un inicio ni fin determinados al trazarlas; pero la verdad es que toda letra empieza de arriba abajo y de izquierda a derecha. No se trata de hacer los trazos como nos guste sino de hacerlos bien, sobre todo porque una sola letra puede tener más de diez trazos.




Después de conocer las dificultades que te vas a encontrar y por mucho idioma del futuro que sea, ¿alguien se atreve?...

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