sábado, 14 de enero de 2012

La presunción de inocencia y los medios de comunicación


Recién conocida la sentencia por el caso "Marta del Castillo" supongo que es tremendamente impopular lo que voy a comentar, pero lo hago en este momento precisamente por eso, porque los medios de manipulación/comunicación también crean opinión y en un caso tan delicado como éste lo normal y fácil es aumentar la indignación y sembrar el rechazo.

No estoy defendiendo ni justificando nada o a nadie. Perdón, a los jueces y al sistema judicial sí. Al exponer mi opinión quiero únicamente "recordar" que existe la presunción de inocencia y que cuando un juez condena o no a una persona no se debe a su voluntad o antojo o a la legislación vigente tal y como transmiten los manipuladores medios de comunicación. Algún día me gustaría leer o escuchar a algún periodista que no han sido probados los hechos delictivos de los que se acusaba a un imputado y no jugar con la opinión pública al respecto del mismo.

La presunción de inocencia “determina la exclusión de la presunción inversa de culpabilidad criminal de cualquier persona durante el desarrollo del proceso, por estimarse que no es culpable hasta que así se declare en Sentencia condenatoria, al gozar, entre tanto, de una presunción “Iuris Tantum” de ausencia de culpabilidad, hasta que su conducta sea reprochada por la condena penal, apoyada en la acusación pública o privada, que aportando pruebas procesales logre su aceptación por el Juez o Tribunal, en relación a la presencia de hechos subsumibles en el tipo delictivo, haciendo responsable al sujeto pasivo del proceso”.

(Una presunción ”Iuris Tantum” es aquella que se establece por ley y que admite prueba en contra, es decir, permite probar la inexistencia de un hecho o derecho.)

El principio de inocencia es un derecho fundamental para la adecuada práctica del Derecho Penal y su ejecución; es decir, el Derecho Procesal Penal. En su aplicación la presunción de inocencia como figura procesal y aun un poco más importante, es decir, constitucional, configura la libertad del sujeto (sin olvidar los derechos fundamentales consagrados en toda Constitución) que le permite ser libre en cuanto por actitudes comprobadas no merezca perder su libertad, como ocurre cuando una persona recibe algún tipo de sanción penal a consecuencia de una conducta adecuada a la tipificación penal, además de haber sido comprobada según el procedimiento vigente para el juicio. La calidad de “ser inocente” es una figura que sólo le interesa al derecho en su aplicación.

Tomando en cuenta que la aplicación del derecho sólo le atañe al Estado, es éste quien va a determinar si una persona sigue siendo inocente o no, ya que sería una aberración decir que alguien es culpable sin que un juez lo determine, y la previa aclaración surge por la necesidad de explicar que muchas veces la sociedad comete errores aberrantes y por la opinión de la conciencia popular, la cual en la mayoría de los casos es sembrada por los medios de comunicación masivos, los cuales al verter comentarios acerca de asuntos jurídicos comenten el error de indicar que una persona es culpable, porque es el parecer que ellos tienen y según las conclusiones que ellos sacan, las cuales no tienen obviamente ningún valor jurídico pero si social en ese entendido, se deduce que el imputado estará sujeto a una condena social sin haber sido condenado jurídicamente, por lo tanto, la persona pese a mantener el status jurídico de inocente sufrirá de la condena popular.

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