domingo, 18 de marzo de 2012

Wimbledon, el torneo de tenis más especial teñido de blanco.


Tras la frustración provocada por el retraso por la lluvia de la semifinal de Indian Wells entre Nadal y Federer me he dedicado a navegar por foros de tenis, y me ha llamado la atención lo mucho que comenta quien ha estado viendo en directo un partido del torneo de Wimbledon. Así que no he podido evitar interesarme sobre las especiales y curiosas características de una cita diferente ubicada en mitad del calendario y que no tiene nada que ver con cualquier otro torneo de tenis.

Lo más conocido y llamativo es su código de vestimenta. Al tenis lo bautizaron como “el deporte blanco”, y el escenario del All England Lawn Tennis and Croquet Club, en Londres, no fue ajeno al bautismo de una disciplina que, en sus inicios y por muchos años, se catalogó como de elite. Wimbledon, el torneo más antiguo del tenis, estableció desde sus inicios -en 1877- una tradición que con el tiempo tomó fuerza a base de reglas y castigos: los participantes deben vestir casi en un ciento por ciento de blanco.

“Desde 1963 las reglas de ingreso al torneo establecen que a excepción de cárdigans, camperas o sombreros, los jugadores deben vestir predominantemente de blanco. En 1995 esta condición se reformuló, estableciendo que deben elegir prendas casi totalmente blancas”, explica la página oficial del evento. El estricto dress code estipula que “cualquier competidor que aparezca en la cancha vestido de una manera que el Comité considere inapropiada podrá ser descalificado“.

A diferencia de lo que sucede en otros ámbitos, los códigos se hicieron más estrictos con el tiempo. Así, en 2006, si bien permitieron las bermudas de Rafael Nadal –blancas, claro está- no autorizaron a las mujeres a llevar faldas muy cortas y tops que dejen mucha piel al descubierto además de reducir el tamaño reglamentario de los logos de las marcas. Cualquier desacato a las normas tiene como consecuencia multas y hasta la expulsión del jugador.

Históricamente, el código de vestimenta no generó resistencia en los jugadores, que han acatado las reglas inglesas para poder jugar en la Catedral del tenis. Sin embargo, el excéntrico y joven Andre Agassi se automarginó tres años de la competencia: entre el ’88 y el ’90 desistió de participar en el Grand Slam por no estar de acuerdo con la tradición, mientras que en 2002 la rusa Anna Kournikova fue obligada a cambiarse de ropa en un entrenamiento por usar bermudas negras.

Adentro, y afuera también. Los jugadores no son los únicos que deben atenerse a un código de vestimenta. Quienes quieran disfrutar de los partidos en los lugares reservados para la membresía, deben vestir de forma elegante: se recomienda traje y corbata para los hombres y sobriedad para las mujeres (de llevar pantalón, debe ser de vestir). Claro, nada de jeans o shorts si quieren mantener sus lugares de privilegio.

Pero esta norma en el vestir no es lo único que diferencia a Wimbledon de cualquier torneo. Otra curiosidad es que el campeón abre el torneo. Es el homenaje al vigente campeón, una de las tradiciones que año a año se repiten en el ‘All England Club’.

Tanto los jueces de silla como los de línea visten la clásica gorra británica. Además, deben vestir camisa a rayas con cuello blanco, pantalón beige y chaqueta oscura, mientras las mujeres lucen falda larga.

La fecha del comienzo de Wimbledon no es aleatoria, ya que el torneo siempre comienza seis semanas antes del primer lunes de agosto y se descansa el primer domingo. Se conoce como el ‘Middle Sunday’ (el domingo central) y salvo catástrofe no se disputan partidos durante ese último día de la primera semana de competición. Solo en tres ocasiones, 1991, 1997 y 2004, hubo que jugar durante esa jornada por culpa de las difíciles condiciones meteorológicas que hubo a lo largo de esa semana y que obligó a disputar encuentros pendientes para acomodarse al calendario y poder concluir el torneo a tiempo.

Las instalaciones del ‘All England Club’ se abren cada mañana a las 10.30 exactamente. Una cadena de miembros de seguridad esperan a los espectadores a las puertas mirando hacia el exterior de las instalaciones. Cuando llega la hora exacta, se dan la vuelta mirando hacia el complejo y comienzan a andar, encabezando una marcha de la que nadie se puede adelantar hasta ir entrando en las diversas pistas que van encontrándose a su paso.

Casi imposible evitar las fresas con nata. Es el plato típico del torneo y lo demuestran las cifras: en la edición de 2010 se comieron 28.000 kilos de fresas (inglesas, por supuesto) junto a 7.000 litros de nata, aunque se degustaron muchas cosas más en los diversos restaurantes y puestos de comida repartidos por todas las instalaciones.

Wimbledon volverá a ser olímpico 104 años después. Londres acogerá en 2012 su tercera Olimpiada, tras las disputadas en suelo ingles en 1904 y 1948. En la primera, el torneo de tenis se celebró en las pistas de Wimbledon, aunque no estaban ubicadas en el mismo punto que en la actualidad. Sin embargo, tras los Juegos de Paris en 1924, el tenis dejo de ser deporte olímpico, por lo que en 1948 no visitó el ‘All England Club’. Tras el regreso al programa olímpico en Seúl 88, Wimbledon será escenario de la competición de tenis en los próximos Juegos.

Todo ha cambiado mucho desde 1877. El primer campeonato en Wimbledon se disputo en 1877, su vencedor fue Spencer Gore y el cuadro lo compusieron 22 tenistas. La final la presenciaron 200 espectadores que pagaron 1 chelín por cabeza para presenciar el espectáculo. El ganador no se llevo ningún premio en metálico.

Ha sido el escenario del partido más largo de la historia. El 22 de junio de 2010 el norteamericano John Isner y el francés Nicolás Mahut saltaron a la pista 18 de Wimbledon al filo de las seis y cuarto de la tarde para jugar su partido de primera ronda. La falta de luz suspendió el choque a las 9 y cinco de la noche y el encuentro se reanudo a las dos y cinco de la tarde del miércoles 23. Rompiendo todos los records de la historia del tenis, el partido se suspendió de nuevo por falta de luz a las 9 y diez de la noche en medio del clamor popular. La ultima parte del histórico partido comenzó a las cuatro menos cuarto del jueves 24 y termino una hora después con un marcador para los anales de la historia: 6–4, 3–6, 6–7 (7), 7–6 (3) y 70–68 tras once horas y cinco minutos de partido en cinco sets, 183 juegos y 980 puntos.

La edición de 2009 trajo a Wimbledon un avance tecnológico que cambio el torneo: la pista central cuenta desde hace dos años con un techo móvil que, en menos de diez minutos, cubre el césped permitiendo que se pueda jugar pese a las inclemencias del tiempo. Andy Murray y Stanislas Wawrinka tuvieron el honor de jugar el primer partido cubierto en la historia del torneo.

Sin embargo, también hay una nota negra: en el año 1973 81 miembros de la ATP se negaron a jugar en Wimbledon. El yugoslavo Nikki Pilic había sido sancionado por la federación de su país a comienzos de esa temporada y hubo importantes ausencias. El ganador de ese torneo fue el checo Jan Kodes, (vencedor también de dos Roland Garros) tras derrotar en la final al ruso Aleksandr Metreveli.

Como no podía ser de otra manera, los peculiares ingleses organizan año tras año, el considerado por muchos “mejor Gran Slam” del tenis, el trofeo que todo tenista desea y sueña con ganar. Otros prefieren el glamour de Paris y su Roland Garros. Pero como hemos visto, de lo que no hay duda es de que el torneo londinense es el más especial y diferente de todo el circuito.

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