sábado, 28 de abril de 2012

Leyendas urbanas sobre las dietas y el agua


El agua es un elemento esencial para la supervivencia del ser humano y por ello ha sido y es objeto de múltiples leyendas urbanas, mitos y afirmaciones que, en la mayoría de los casos, tienen poco que ver con la realidad. ¿Las más populares? Que adelgaza, que es mejor la envasada que la del grifo o que es necesario beber dos litros al día. En este artículo, intentaré desmontar o matizar seis de estas creencias.

Y como cada año cuando se acerca el verano se pone en marcha una avalancha de productos y dietas milagro, las altas dosis de ejercicio y todo tipo de trucos que nos permitan aproximarnos en poco tiempo (y a ser posible con poco esfuerzo) al tan ansiado cuerpo 10. Si estás pensando en hacer dieta, es importante que tengas en cuenta algunas de las falsas creencias más extendidas en lo que a la alimentación se refiere.

Sobre el agua...

-Beber agua adelgaza: Falso. El agua (sea del grifo o embotellada) tiene cero calorías, por lo que ni engorda ni adelgaza. A no ser que sólo bebas agua y dejes de comer, entonces sí perderías peso, pero acabarías muriendo de hambre. No parece una buena opción. «Se engorda o adelgaza si el balance calórico diario es positivo o negativo, es decir, si ingieres más calorías que las que gastas engordas y al revés, si ingieres menos calorías que las que gastas adelgazas», explica el doctor Fernando Goñi, médico adjunto de Endocrinología en el Hospital de Basurto (Bilbao), y miembro de la junta directiva de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO). Por tanto, si lo que buscas es perder peso, "aguachinarte" no es la respuesta.

-El agua mineral es mejor que la del grifo: En España esta afirmación no tiene fundamento porque el agua que sale de nuestras tuberías es potable y de calidad. Es cierto que en algunas zonas tiene demasiada cal y esto le da un sabor que no agrada a todo el mundo, pero se puede consumir. «Lo de tomar aguas envasadas o premium es una moda potenciada por el propio sector», advierte Ileana Izverniceanu, portavoz de la OCU. La organización de consumidores asegura que en nuestro país el agua corriente «se puede beber con tranquilidad, aunque hay zonas en las que puede ser más dura, menos pura o con un sabor más desagradable». Por su parte, el doctor Goñi destaca que el agua mineral embotellada de bastantes marcas comerciales «no aporta nada de nada y no tiene ningún interés para la salud». «Hay excepciones, como por ejemplo aquellos lugares donde el agua del grifo es de muy mala calidad y en esos casos es mejor tomarla embotellada. Pero en zonas donde el agua corriente es de buena calidad (poco calizas y escasamente mineralizadas) es mejor la del grifo», señala.

-La calidad del agua mineral depende del precio: No siempre. «La calidad no está relacionada con el precio. Hay mucho de "packaging" y publicidad», señala a ABC.es Izverniceanu. La OCU elaboró en 2010 un informe sobre 32 aguas minerales naturales que confirmaba que todas eran de calidad, sin embargo, la diferencia de precios según las marcas variaba hasta en 68 céntimos por litro. Además, a la hora de elegir hay que tener en cuenta qué uso se le quiere dar (agua de mesa, preparación de biberones, problemas digestivos) porque no todas tienen las mismas propiedades.

-Las botellas de agua pueden reutilizarse: Se pueden rellenar un par de veces en el mismo día, como mucho, teniendo cuidado de no exponerlas al sol ni al calor. Desde la OCU alertan de que, con el tiempo, «algunos componentes del envase de plástico pueden migran al agua». No supone un riesgo inmediato, pero no es saludable. Si queremos tener agua fresca en la nevera mejor optar por las botellas o jarras de cristal.

-Hay que beber dos litros de agua al día: No. Debemos beber la cantidad de agua que nos pida nuestro cuerpo para calmar la sed. «El cuerpo humano dispone de mecanismos hormonales muy precisos para saber el agua extra que necesita a lo largo del día», explica el doctor Goñi, que advierte: «La gente que sigue esos consejos de beber mucha agua lo único que consigue es orinar mucho más, una orina muy clarita llena de agua sobrante, que no limpia los riñones sino que los hace trabajar en exceso».

-Todas las aguas envasadas son minerales: Falso. En el mercado hay tres tipos de agua embotellada: mineral natural (agua subterránea, pura en origen, de composición mineral constante), de manantial (agua subterránea, pura en origen, de composición mineral variable) y potable preparada (agua que se ha tratado para hacerla potable).



Y sobre las dietas...

-El pan engorda: No es cierto. ¿Cuántas veces has escuchado eso de «yo no como pan porque engorda»? Pues olvídate. La nutricionista Gretel Cabrera, responsable del área de Alimentación y Nutrición de la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), asegura que «aunque cuando la gente se pone a dieta lo primero que hace es quitarse el pan, esta costumbre no tiene mucho sentido». Según la experta, «lógicamente el pan tiene un aporte calórico, pues está constiuido de cereales, pero lo que realmente engorda es la salsa en la que lo mojamos».

Según explica, no es el pan lo que engorda, sino el hecho de que tenerlo sobre la mesa aumentará las posibilidades de que sucumbamos a esa rica salsa que acompaña nuestros planos y con eso sí acabemos engordando. «Si cuidamos los acompañamientos, se puede comer con pan perfectamente, pues el hecho de que lo incorporemos a la dieta no nos engordará más». Eso sí, Cabrera nos recomienda saber qué tipo de pan comemos: «El pan de molde, por ejemplo, tiene más calorías».

-Suplementos alimenticios, solo si de verdad son necesarios: Hay quien, de manera casi aleatoria, decide suprimir ciertos complementos básicos de la dieta y sustituirlos por complementos alimenticios que faciliten los aportes vitamínicos de alimentos que son fundamentales. La nutricionista Gretel Cabrera considera, no obstante, que «hay que valorar los suplementos desde otra óptica. Si pasas por un periódo de embarazo o convalecencia y requieres nutrientes, necesitarás un complemento que te ayude, pero muchas veces utilizamos erróneamente este tipo de pastillas en lugar de cambiar nuestros hábitos de vida y de consumo».

-Prohibido mezclar hidratos y proteínas: Falso. «Lo que conseguimos con este tipo de costumbres es perder peso en poco tiempo, dado que dejamos de comer calorías». La experta considera, por ello, que hacer una dieta disociada nunca será la mejor manera de adelgazar. «El objetivo de toda dieta debería ser llevar una vida sana, cambiar nuestra rutina de alimentación, aprender a comer bien...Las dietas disociadas son las más famosas y tienen muchísimos seguidores, pero a la larga no conseguirás lo que buscas».

-El agua engorda si la bebes durante las comidas: Falso. El agua es un alimento acalórico, es decir, no aporta calorías. Según un informe de CECU en este sentido, beber agua antes de las comidas aumenta la sensación de saciedad, por lo que es recomendable beberla si estamos haciendo dieta y nuestro objetivo es sentirnos más saciados.

-Fin a los dulces y a los caprichos: Tampoco hace falta renunciar a los pequeños placeres de la vida si queremos ponernos a tono. Según la experta, «para hacer dieta no es indispensable renunciar a cosas que te gusten, ni siquiera a los dulces, a los helados o a un plato de pasta con salsa bolognesa. Lo realmente necesario es plantearnos otro tipo de vida en la que estemos mucho más activos y adquiramos unos hábitos más saludables». Si conseguimos esto, podremos estar delgados incluso comiendo chocolate.

-Las frutas ácidas adelgazan: No es cierto. Para Gretel Cabera, este mito «está asociado a los productos de limpieza, que siempre han asociado alimentos como el limón a acciones desengrasantes». «No existe ningún alimento que tenga la función de adelgazar».

-Los productos integrales adelgazan: Es cierto, como explica Cabrera, que los productos integrales son ricos en fibra y producen una mayor sensación de saciedad que otro tipo de alimentos. Por ello, «si queremos estar saciados siempre será mejor comer pan integral que pan normal, o pastas integrales, puesto que comeremos una cantidad menor al estar más llenos». Pero en ningún caso los productos integrales facilitan la pérdida de peso: «podremos adelgazar si reducimos las cantidades, pero nunca comiendo un tipo de alimento determinado».

-Prohibido comer carbohidratos de noche: Otro falso mito. De hecho, la experta no sabe de dónde sale está leyenda urbana tan extendida. «Como en los casos anteriores, lo único que debemos hacer es reducir las cantidades, sobre todo por la noche, puesto que no vamos a consumir energía». Sin embargo, asegura que, al igual que las frutas, «los hidratos de carbono están permitidos por la noche. Solo hay que intentar hacer una comida menos copiosa, pues no utilizaremos ese aporte de energía de manera inmediata si nos vamos a la cama».

-Los productos light adelgazan: Según las recomendaciones de CECU, un producto light es aquel al que se le han reducido los aportes calóricos. Esto significa que estos alimentos engordarán menos que el resto pero, en ninguno de los caso, mejorarán nuestra figura.

-Saltarse una comida adelgaza: También es falso. De hecho, saltarse una comida es un mal hábito de vida que puede acabar por salirnos caro. Además, es posible que incremente en gran medida el hambre y acabemos comiendo de manera descontrolada durante la siguiente comida, consiguiendo precisamente lo contrario que nos proponíamos.

En definitiva, y según la experta de CECU, «es un completo error hacer dieta poco antes del verano para conseguir un cuerpo perfecto. La única clave que funciona si queremos estar a tono en los meses de calor es comenzar a cuidarnos desde el verano anterior. Solo modificando nuestras rutinas y nuestras costumbres conseguiremos un buen cuerpo y una vida saludable».


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