miércoles, 1 de agosto de 2012

Cómo el Atlético de Madrid revolucionó la publicidad. Capítulo 1 (año 2000):“Un añito en el infierno”


La desastrosa temporada 1999-2000 del Atlético de Madrid, sufriendo una intervención judicial y bajando a segunda división, supuso un antes y un después en la relación de los clubes de fútbol con el mundo de la publicidad. Pocos años antes, el club había conseguido el histórico “doblete” ganando Liga y Copa, pero esta debacle futbolística y la inestable situación económica hizo que los principales y mejores jugadores abandonaran el club.

Pese a la preocupante situación que vivía la entidad, nadie podía imaginar que estos hechos propiciarían una auténtica revolución en el campo publicitario en cuanto a su relación con el mundo del fútbol.


En el verano del año 2000, cuando la afición rojiblanca no había asimilado aún el descenso, se encontraron con la ciudad de Madrid engalanada de carteles y vallas publicitarias donde se observaba una impactante imagen donde sobre un fondo de fuego, el atlético Kiko Narváez, buque insignia del Atlético de Madrid, golpeaba un balón en una postura acrobática y se leía el lema “Un añito en el infierno”.
La planificada campaña publicitaria contaba con el refuerzo de las inserciones publicitarias de dicho cartel en los principales periódicos deportivos nacionales. Todo ello provocó una revolución en la masa social del Atlético de Madrid. La fuerza visual y el mensaje, dirigido a ensalzar los valores de la pasión y emoción del aficionado rojiblanco y “tocar la fibra”, caló entre los atléticos, y les inyectó una gran dosis de entusiasmo para volver a subir a la primera división.
Los creativos de ‘Sra. Rushmore’ (agencia publicitaria), ante el desencanto de la afición, apelaron al sentimiento que el cartel transmitía con una imagen y un mensaje. Todos los aficionados atléticos, mentalizados con el calvario que un equipo con la historia del Atlético de Madrid, iban a tener que vivir… representado por el fuego. El eslogan “un añito en el infierno” motivaba a los aficionados a tomarse el paso por la segunda división como una experiencia positiva y útil para el saneamiento de un club sumido en una grave crisis.
El cartel contenía la frase: “Clubes como el Manchester y el Milán también bajaron a segunda y luego se recuperaron; han sido capaces de crear reconocidos equipos en todo el mundo”. Ello movilizó no solo a los aficionados, sino a los medios de comunicación, que le dieron una repercusión mucho mayor, de lo que ya tenía con las páginas de diarios y vallas publicitarias.  
Rebajaron un 50% el precio de los abonos y se prometió que con el ascenso del club se mantendrían al mismo nivel. Esto provocó un hito histórico que solamente el descenso del Valencia CF había conseguido 15 años antes: el número de abonados casi se dobló con respecto al último año en primera división (23.742 abonados), temporada 1999-2000, pasando a tener un número total de 42.229 de seguidores que acudían todos los domingo a ver al Atlético en su primer año en la dura travesía por la división de plata del fútbol español.

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