viernes, 7 de septiembre de 2012

"El Gran Diseño", la visión atea de Hawking sobre el universo.


El científico más famoso del planeta, Stephen Hawking, presenta su visión atea del Cosmos en 'El Gran Diseño', una trilogía de documentales producidos por Discovery Channel con el mismo título de su último y polémico libro. La serie, que fue presentada el miércoles por la noche en la Royal Society de Londres ofrece a los espectadores un fascinante recorrido por el Universo a través de los ojos de Hawking, que el pasado verano cumplió 70 años.

En la recta final de su vida, el científico más mediático ha retomado el eterno debate sobre la existencia de Dios y su papel en la creación del Universo, pero también rinde homenaje a sus colegas más admirados y hace balance de su propia aportación a la astrofísica. 

"Durante siglos, se creía que las personas discapacitadas como yo, lo eran por un castigo impuesto por Dios... pero prefiero pensar que todo puede explicarse por las leyes de la naturaleza. Éstas son una descripción de cómo ocurren realmente las cosas en el pasado, en el presente y en el futuro. Y lo que es realmente importante es que estas leyes, a diferencia de las que ha creado el hombre, no se pueden violar ni alterar, y son universales", asegura Hawking en uno de los documentales. Desde su punto de vista, el hecho de que no puedan incumplirse hace que sea tan poderosas y, vistas desde un punto de vista religioso, tan controvertidas.

El Gran Diseño (2010) es el último libro de Stephen Hawking y Leonard Mlodinow, dos físicos y cosmólogos, quienes causaron una polémica convulsión en el ámbito científico –especializado y de opinión masiva-, además del conocido “terremoto” en ciertos sectores religiosos que han sentido los embestidas de un hombre de razón muy respetado por el mundo entero y del escritor de Star Trek: The New Generation, antiguo miembro del Caltech (Instituto de Tecnología de California). 

Como excelentes divulgadores científicos, al principio del texto Hawking y Mlodinow se aseguran de que se presente a los lectores una clara descripción del avance de la filosofía y la ciencia, unidas desde Pitágoras, pasando el modelo de Copérnico, las posteriores leyes de Kepler, los descubrimientos de Galileo, las leyes del movimiento de Newton y las más recientes teorías de Einstein.

Con un evidente estilo humorístico, ambos autores van desgajando cada una de las obras vitales que se escribieron para cambiar la Historia, haciendo interceptar con ellas diferentes anécdotas y conflictos de ese entonces entre la ciencia y la religión, los cuales perduran hasta hoy en día. 

Pero la polémica principal que rodeó el lanzamiento de este libro lleva relación con la probabilidad de si acaso Dios es necesario para la creación del Universo. A este respecto, uno de los títulos de los libros anteriores de Hawking, Dios creó los números (2005), denotaba cierto rol importante en el cual encajaba Dios y su creación. De esta forma, los números y el lenguaje de las ecuaciones para expresar las leyes “creadas”, siendo todo esto lo basal, serían, fijándonos sólo en lo dicho, los términos en los cuales se ordena la naturaleza, lo cual implicaría cierta creación de todo lo que aquellos constituyen. 

Es así como se empieza de lo elemental: ¿Tenemos o no un creador? Si lo tenemos, ¿éste diseñó las leyes que los filósofos griegos comenzaron a descubrir y que, hasta hoy en día, no han sido plenamente desveladas?. 

Se dice claramente que, en un principio, todas las culturas achacaron los grandes sucesos naturales y las aparentes regularidades del Cosmos a seres mitológicos; ciertos entes superiores que los crearon a ellos y a todos los seres que comparten nuestro mismo entorno, es decir, la Tierra, el Sistema Solar y, ya más avanzado en la victoria de la sabiduría, la Vía Lactea y el Universo, que carga con 13.700 mil millones años sobre sí, mucho más de lo que nosotros hemos reflexionado sobre este lugar.

Se trata de llegar a una hipótesis final sobre la creación, sobre El Gran Diseño, la cual es obviamente transitoria, aunque no menos increíble; la idea es descubrirla después de comprender la inclusión del tiempo como cuarta dimensión, la deformación del espacio-tiempo y su relación con la gravedad. 

El libro es un cúmulo de conocimientos incalculables y valiosos que debiesen   poseer las mentes de todos los que vivimos en este planeta, a la vez que una potente crítica para quienes pretenden conocerlo todo sin contemplación alguna hacia la provechosa ignorancia; la madre, el motor que incita al ser humano a escarbar más y más en sus raíces.

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