miércoles, 24 de octubre de 2012

Scalextric corre su último Gran Premio




Antes de que los videojuegos invadieran los salones de las casas y las mentes de los más pequeños, el Scalextric era uno de los juguetes más codiciados y deseados como candidato a ocupar la base del árbol de Navidad. En algunos casos, incluso, era el propio padre el que sugería a su hijo, sin demasiado disimulo, que pidiera tal o cual circuito a Olentzero o a los Reyes Magos, para ser él el que acabara jugando con más pasión que la del pequeño. Ahora, el Scalextric puede estar a punto de dar sus últimas vueltas, ya que la empresa Tecnitoys Juguetes, propietaria de la licencia en el Estado español, ha entrado en concurso de acreedores voluntario, según han informado fuentes judiciales.

Economía Digital publicaba ayer que la citada compañía acumula un pasivo de 14 millones de euros y un activo valorado en siete millones, y ha presentado el concurso debido a la fuerte caída de las ventas, ya que acumula un descenso del 76% desde 2008. Tecnitoys presentó voluntariamente el concurso de acreedores y el Juzgado Mercantil número 5 de Barcelona lo declaró oficialmente el 17 de octubre. El objetivo del concurso es vender la unidad productiva entera lo antes posible para intentar reactivar el negocio en otra juguetera, según el digital. Fundada en 1997, Tecnitoys tiene la sede en Barcelona, donde se realiza el diseño, la I+D y la comercialización de todos los productos, mientras que la producción se concentra en China.

El nombre de Scalextric proviene de la contracción deScale X (o escala variable) y Electric. Scalex (escala variable) fue el nombre escogido, ya que al principio la escala de los modelos era muy variable. Finalmente, la escala resultó ser de aproximadamente 1/32, aunque puede variar de un modelo a otro, especialmente en los modelos de rally. El Scalextric deriva de la marca Scalux, que era una gama de coches de carreras de juguete impulsados por un mecanismo de cuerda fabricados por primera vez en 1952, por la firma inglesa Minimodels Ltd. Su inventor, Fred Francis, muestra coches de Scalextric en la feria anual de juguetes de Harrogate de 1957. En 1958, Minimodels, la empresa de Fred Francis, al no poder cumplir con la demanda de producción, realizada de forma artesanal, vende la compañía. En 1962, Exin se hace cargo de la comercialización en la península ibérica. Tras la desaparición de Exin, los derechos de fabricación pasaron primero en 1993 a Tyco y posteriormente en 1998 a Tecnitoys, empresa que ha presentado ahora la suspensión de pagos. La competencia digital causa, aquí también, estragos.

Como el paso del tiempo coloca a cada uno en su lugar, parece que la mítica canción de The Buggles ha acabado por relanzarse, una y otra vez, como himno premonitorio del cambio tecnológico de nuestra era. Si el vídeo mató a la estrella de la radio, como el DVD asestó un golpe definitivo al VHS, hoy los simuladores de conducción para las consolas de Nintendo, Xbox o PlayStation han sepultado las esperanzas de viabilidad económica de empresas como Tecnotoys, propietaria en España de la licencia del ya legendario Scalextric.

El pasado 17 de octubre, justo el mismo día que anunciaba el lanzamiento de una edición conmemorativa de uno de sus primeros modelos -el Cooper Climax F1- con motivo del cincuenta aniversario de su desembarco en el mercado español, fuentes judiciales certificaban oficialmente que la compañía catalana había entrado en concurso de acreedores voluntario.

En una época de televisores y equipos de sonido de última generación, gráficos hiperrealistas y accesorios o periféricos que amplifican hasta límites insospechados la experiencia del consumidor, la fuerte caída de las ventas en el sector -acumula un descenso del 76% desde 2008- ha reducido al entrañable sistema de juego a poco menos que un vestigio del pasado. Ni siquiera sus recientes innovaciones, como la digitalización del control o los circuitos personalizables con carreras de seis coches, han logrado evitar la debacle de una línea de juguetes que, como el modelismo ferroviario que popularizó el Ibertren, queda en manos de ferias especializadas y tiendas de segunda mano.

Ineludible icono de la cultura de masas, al que en España han cantado desde Joan Manuel Serrat hasta Antonio Luque, la marca Scalextric surgió de Scalux, una gama de autos de juguete propulsados por un mecanismo de cuerda que la firma inglesa Minimodels fabricó por primera vez en 1952. Fred Francis, su ideólogo e inventor, jamás pudo imaginar el vaivén de sociedades que, desde su producción artesanal hasta la electrificación del aparato, se harían con los derechos de su ingenio a lo largo de cinco décadas. En la península ibérica aterrizó en 1962, durante la Feria Internacional de Muestras de Barcelona. Un escaparate de ensueño que impulsó su comercialización en territorio nacional. 

Ahora, con Tecnitoys en un brete, todo apunta a que eBay, entre otros mercados de la nostalgia, será el último paraíso para esos coleccionistas de cierta edad que aún mantienen viva la llama de su infancia.

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