domingo, 28 de octubre de 2012

Windows 8: atractivo y para múltiples dispositivos.



Táctil y muy visual, así es Windows 8, la nueva versión del sistema operativo de Microsoft que llegó este viernes al mercado con la vista puesta en las tabletas y con el propósito de recuperar el brillo de antaño. Es el cambio más radical de Windows desde Windows 95.

Se puede obtener adquiriendo el paquete de software (59,99€) para instalar en ordenadores recientes, como una actualización de versiones anteriores de Windows (29,99€), o ya instalado en ordenadores de fabricantes de PC con certificación Windows 8. Para Microsoft Windows 8 es el inicio de una "nueva era" y, aunque su aceptación aún está por ver, Microsoft tiene motivos para (y no tiene más remedio que) considerarlo así. El fracaso de Windows 8 no es aceptable porque dejaría a Microsoft en una posición más que incómoda, débil a largo plazo en el mercado de los ordenadores.

Windows 8 está desarrollado para funcionar más allá de los ordenadores de sobremesa; su alcance se extiende a tablets y dispositivos híbridos: ordenadores que pueden utilizarse como tablet y como portátil. Y ordenadores de cualquier tipo con pantalla táctil.El de los híbridos es un concepto similar al de los Tablets PC que fracasó hace algunos años.Pero ese fracaso fue precisamente muy en parte porque la versión de Windows de entonces, aún con adaptaciones específicas para esos dispositivos, no estaba planteada para funcionar en pantallas táctiles. 

Tampoco los procesadores y otros componentes de entonces estaban tan optimizados para funcionar en este tipo de ordenadores, lo que resultaba en máquinas caras, grandes, aparatosas y con muy poca autonomía. 

Windows 8 también recoge el fenómeno de la segunda pantalla: permite dividir el monitor en dos para realizar sendas actividades a la vez: por ejemplo, escribir un documento y consultar el tiempo, tuitear y ver un vídeo. 

Esta nueva versión de Windows requerirá que el usuario se familiarice con su funcionamiento: menús deslizantes, nuevas formas de navegar y una nueva manera de cerrar los programas, por ejemplo. 

Pero desde la compañía de Redmond (Washington) insisten en que éste es unWindows "reimaginado", pero no reinventado, y en efecto, más allá de su carcasa, los cimientos del nuevo sistema operativo beben de la arquitectura clásica de Windows y el usuario puede elegir que aparezcan cuando lo desee. Y el botón de inicio seguirá existiendo. 

Sin embargo en España sólo estamos viendo la mitad de la película, ya que aquí de momento únicamente llega Windows 8 en su formato clásico, por no decir "antiguo". Es decir, la versión de Windows para ordenadores portátiles y de sobremesa o, como mucho, híbridos de ambos, pero con arquitectura de PC clásico en cualquier caso. 

Así que en España de momento no hay Windows RT y de momento nada de tablets Windows RT. No hay planes ni fechas sobre la llegada de los tablets Surface de Microsoft, que podrían llegar aún unos cuantos meses en llegar. 

Y es viendo la imagen completa, la extensión de la experiencia Windows desde el PC a dispositivos móviles, cuando la interfaz de Windows 8 tiene sentido, o algo más de sentido. De otro modo no se entiende la interfaz de Windows 8 como sucesora de Windows 7. Al menos no de entrada. 

Cada vez más los PC se perciben como meras herramientas de trabajo, como "el ordenador de la oficina". Windows hasta ahora ha sido un entorno aburrido, al menos en comparación con el resto de plataformas que han ido llegando en los últimos años. La mayoría de la gente conoce y utiliza Windows, pero sin entusiasmar a casi nadie. Al menos hasta ahora. 

Windows 8 cambia o intentará cambiar esta percepción. Cambia de planteamiento ("reimagina la industria del PC") para intentar dar la vuelta a esta tortilla; sin embargo no puede renunciar ni olvidar su gran legado, una enorme base con millones de ordenadores y una ingente cantidad de software ya desarrollado. 

Por ese motivo Windows 8 tiene dos caras: una con aspecto del Siglo XXI, la interfaz modernIU antes conocida como Metro, que es fácilmente reconocible por su característicos recuadros iniciados por el sistema operativo para móviles Windows Phone 7. 

Y Windows 8 también puede suponer una bocanada de aire para la plataforma Windows Phone, el "Windows para teléfonos móviles". Cuando más común y familiar se vuelva Windows 8 en ordenadores y tablets más atractivo debería resultar Windows Phone para más usuarios, que lo percibirán como una extensión natural desde su ordenador habitual y hacia su teléfono móvil. 

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