miércoles, 7 de noviembre de 2012

Cómo entender el ¿democrático? sistema electoral de los EEUU




Ha llegado el gran día. Por fin está aquí el primer martes después del primer lunes de noviembre.

EEUU celebra en esta fecha las elecciones por tres motivos: porque se quiere evitar el primero de mes, día de Todos los Santos; porque antiguamente noviembre era el mes idóneo para no interrumpir los tiempos de las cosechas; y porque el martes permitía a los electores llegar a tiempo a votar sin dejar de asistir a los servicios religiosos de los domingos (el lunes, el día intermedio, se dedicaría a viajar).

Se elige al presidente de Estados Unidos para los próximos cuatro años, cargo que se disputan el demócrata Barack Obama (quien no se podrá presentar nunca más a unos comicios pues ningún mandatario puede ejercer más de dos legislaturas) y el republicano Mitt Romney. Es la elección más mediática, pero no la única: también hay cambios en el Capitolio.

¿Qué se renueva en el Congreso y el Senado?
Se eligen 33 senadores (un tercio del total) y la totalidad de la Cámara de Representantes. Este último punto es crucial, pues en un sistema como el de EEUU, un presidente no aprueba leyes, sólo las propone. Es el Congreso el que convierte o no en ley las políticas del presidente. De ahí que muchos consideren que las elecciones para renovar el poder legislativo son casi tan importantes como las del futuro inquilino de la Casa Blanca.

¿Qué dicen las encuestas para la Casa Blanca?
Los sondeos, que llevan un mes mostrando un empate técnico, se han inclinado en la recta final a favor de Barack Obama. Dos hechos son clave. De un lado, la gestión del presidente del huracán Sandy, que ha protagonizado la recta final de su campaña. De otro, su ventaja en los estados indecisos. Son 12 territorios que deben ganar Obama o Romney para llegar a la Casa Blanca.

¿Y para el Capitolio?
En el Senado, las encuestas aventuran que los demócratas mantendrán por poco su mayoría actual, aunque todo dependerá de lo que pase en los estados indecisos. En la Cámara de Representantes, aunque los demócratas lograrán sumar algunos parlamentarios más, se espera que los republicanos mantengan el control por amplio margen. Esto puede ser clave si vuelve a ganar Obama, pues seguirá atado de pies y manos para sacar adelante sus propuestas.

¿Cuánta gente vota?
Hay 147 millones de ciudadanos inscritos. De ellos, se espera una participación cercana a la del año 2000, cuando alcanzó el 54,2%. Los analistas descartan que se llegue a la cifra del 64,1% de los pasados comicios. Ése fue el registro más alto en un siglo (en 1908 votaron el 65,7%). Como comparación, en las últimas generales de España, celebradas el 20 de noviembre de 2011, la participación fue del 71,6%.

¿Cómo se vota?
Las presidenciales de EEUU volverán a poner a prueba un arcaico sistema electoral, en el que el voto no es directo. Así, los estadounidenses que depositen su sufragio no estarán eligiendo directamente a Obama o Romney, sino a personas que votarán en su nombre. Son los electores o compromisarios de cada estado, que se agrupan en un colegio electoral, que es, por tanto, quien proclama al ganador de los comicios. Se presupone que son leales y que votan por el candidato de su partido.

Todo esto significa, que, al fin y al cabo, son sólo 538 personas quienes deciden quién será el presidente, que necesita la mitad más uno de los apoyos, es decir, 270 de esos votos en el colegio. Este sistema data de hace más de dos siglos, cuando los esclavos no podían votar y delegaban su responsabilidad en los propietarios de sus fincas, dueños de sus vidas y destinos. Los críticos piden una renovación, alegando que el sistema no es ni abierto ni democrático. Los defensores dicen, sin embargo, que su éxito se refleja en la larga vida de la democracia de EEUU.

¿Cuándo se conocen los resultados?
El proceso es lento, dada la extensión del país. Las votaciones comienzan en la costa este y terminan en Hawai. De esta forma, cuando la mitad del país tiene ya los resultados en la mano o está realizando el escrutinio, la otra mitad aún está votando. Después, hay que esperar hasta el 6 de enero para el recuento y la certificación de los sufragios y al 20 de enero para la ceremonia de investidura.

¿Qué pasa si hay un empate?
Si ningún candidato consigue la mayoría de los votos, la Cámara de Representantes elegiría al presidente de entre los tres candidatos más votados en una votación en la que cada delegación estatal tiene derecho a un voto. El Senado elegiría al vicepresidente.

Esta situación se ha producido en dos ocasiones. En 1801, Thomas Jefferson y Aaron Burr recibieron el mismo número de votos electorales y fueron necesarias 36 votaciones hasta que el Congreso eligió al primero. En 1825, John Quincy Adams y Andrew Jackson tampoco consiguieron la mayoría de los votos electorales. La Cámara de Representantes eligió a Adams presidente pese a que Jackson había recibido más votos populares.

¿Qué pasa si hay un ganador del voto popular que pierde el voto electoral?
Un candidato puede perder las elecciones pese a recibir más votos de los ciudadanos que su contrincante. Sucedería en el caso de que tuviera menos electores.

Esto ha sucedido en cuatro ocasiones: en 1924, con John Quincy Adams; en 1876, con Rutherford B. Hayes; en 1888, con Benjamin Harrison, y con George W. Bush en el año 200. Fue elegido con 271 votos electorales después de serle adjudicados los compromisarios de Florida (por solo 573 votos) tras la impugnación del resultado y un nuevo recuento. Atrás quedó Al Gore que, sin embargo, había logrado casi 450.000 votos populares más en todo el país.

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