lunes, 7 de enero de 2013

Catar, el emirato del lujo y la aventura




Con menos de dos millones de habitantes, Catar se ha convertido en uno de los centros financieros más atractivos del mundo. A la popular silueta de rascacielos de su capital, la ciudad de Doha, se unen la del desierto, las costas de la isla de Shara’o y los islotes de Al Shafliyeh y Shafliyah y el mar interior, en el brazo del Golfo Arábigo. A pesar de la riqueza y atractivo de este pequeño país árabe, durante años recorrer el país ha sido una aventura exclusiva para privilegiados.

En la actualidad, su intención de acercarse a Occidente –una prueba es que la Fundación Qatar y Qatar Airways son sponsors del Fútbol Club Barcelona– y la preparación del Mundial de Fútbol de 2022 –el primero en realizarse en Oriente Medio– convierten a Catar en un destino abierto al mundo entero. Su compañía de vuelos Qatar Airways, mejor aerolínea del mundo 2011 y 2012, ofrece un cómodo trayecto. ¿El precio? Una media de 800 euros ida y vuelta.

Entre todos los edificios ultramodernos y avenidas majestuosas sobresale la famosa Aspire Tower de 318 metros de altura y construida en el año 2006 para celebrar las Olimpíadas Asiáticas. Este rascacielos alberga un hotel de 5 estrellas, un centro comercial, un museo deportivo y un restaurante giratorio que brinda una vista maravillosa de la bahía, entre otras atracciones.

El lujo que ofrece esta moderna ciudad se puede combinar con escapadas de aventura. El desierto y las playas del emirato no tienen desperdicio. Sus paisajes son excepcionales. El Khor Al-Udeid (el mar interior) constituye una de las maravillas desérticas de Catar. De día, el lugar recuerda a un destino turístico en el que el mar invade la tierra. Por la noche, se transforma en un paisaje de dunas altas iluminadas por la luna.

También hay espacio para los amantes del deporte porque en la Isla de Shara’o y a lo largo de toda la costa de Catar se pueden practicar el kitesurf o jet-ski y el submarinismo.

La ciudad de Doha, capital de Catar, es un buen punto de partida para las aventuras al aire libre como acampadas, safaris en ‘jeep’ o montar a caballo en el desierto circundante. Para llegar al paraje del mar interior -el Khor Al-Udeid-, al sur del país, hay que respetar algunas normas.

El mar interior es un brazo del Golfo Arábigo, rodeado de arena por todas partes. Se recomienda ir con un mínimo de tres a seis coches y acampar antes de que atardezca. En las playas, los aficionados al mar pueden practicar el submarinismo que, aunque no está muy extendido aún, está en desarrollo.

Quien se sumerja en las aguas de la Isla de Shara’o podrá encontrar los mismos fondos marinos y variedades de peces tropicales que acoge el mar Rojo.

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