miércoles, 23 de enero de 2013

El mundo se abre a la marihuana


Uruguay, la nación más pacífica de Latinoamérica ha comenzado el proceso legal para legalizarla. La propuesta ha surgido del propio gobierno quien permite hasta su venta. Eso sí, de manera limitada. Los consumidores podrán comprar al mes hasta 40 gramos de "hierba" por 27€.

En EEUU el proceso está en marcha. Los estados de Washington y Colorado ya han legalizado su consumo. También en Holanda el nuevo gobierno  ha eliminado las trabas recientemente impuestas contra los cofee-shops y permite que en Amsterdam, no sólo los holandeses y residentes puedan comprarla, sino que los turistas también.

España sigue, junto con Reino Unido e Italia, a la cabeza de la Unión Europea en consumo de cocaína y cannabis, especialmente entre los jóvenes, aunque el uso de esas sustancias tiene a estabilizarse, según el informe anual presentado en una multitudinaria e internacional rueda de prensa del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías, de la Unión Europea, radicado en Lisboa. El estudio confirma también como el descenso sostenido del uso de heroína, aunque alerta de los riesgos de la proliferación de nuevas drogas sintéticas estimulantes, como las catinonas, y del aumento del uso de la metanfetamina.

Mientras tanto, en España, el consumo de somníferos y sedantes supera al del cannabis por primera vez.


El consumo de somníferos y tranquilizantes se ha disparado en los últimos años en España. El porcentaje de personas que ha tomado estos fármacos hipnosedantes —desde el Lexatín al Tranquimazín o el Stilnox— ha pasado del 5,1% en 2005 a un 11,4% en 2011, según la última Encuesta sobre Alcohol y Drogas en la Población General en España (EDADES) del Ministerio de Sanidad. Estas sustancias legales —de venta con receta— se han convertido, junto con el alcohol y el tabaco, en la droga más usada, por delante del cannabis (un 9,6% la ha tomado en el último año). Un cambio que, aunque las autoridades se resisten a achacar directamente a la crisis, llega paulatinamente de su mano, según los expertos. La situación económica y la incertidumbre llevan cada vez a más personas a recurrir a estos fármacos para aliviar su ansiedad, advierten. Solo el 1,2% los toma sin prescripción médica. 

Los hipnosedantes, además, son las únicas sustancias cuyo uso aumenta. El consumo de alcohol, tabaco, cocaína o cannabis ha decrecido —aunque ligeramente— en los últimos dos años, según los datos del estudio bianual Edades presentado hoy, que analiza las respuestas de 22.180 personas de entre 15 y 64 años. Un descenso que el delegado del Plan Nacional sobre Drogas, Francisco Babín, atribuye a las campañas de prevención y a un mayor control. José Luis Rabadán, uno de los responsables de la Unión Española de Asociaciones y Entidades de Atención al Drogodependiente (Unad), apunta también razones relacionadas con la crisis: “Cada vez hay menos dinero para comprar drogas. Eso, además, está generando un cambio en su consumo hacia sustancias más económicas, que aún no se mide”. 

Pero el aumento del uso de tranquilizantes y somníferos, recalca el especialista en Salud Pública Rafael Borrás, no supone un nuevo patrón de consumo de abuso. “Estamos ante un fenómeno reactivo, no ante un cambio de apetencia”, dice este experto, responsable durante años del Observatorio de Medicamentos de Abuso del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona. “Es un patrón armónico que se da en situaciones de crisis, como la actual. Han aumentado las presiones estresantes externas que recibe el individuo, y eso se traduce en el binomio depresión-ansiedad”, indica. 

Una treintena de asociaciones de consumidores de cannabis de Cataluña, que se han unido en una plataforma para exigir que la administración regule el autoconsumo, han convocado una manifestación el sábado 19 de enero a las 18 horas en la plaza Sant Jaume de Barcelona. Después, está previsto un pasacalles hasta la plaza de la Mercè, donde habrá varios conciertos hasta las 21 horas. 

En una rueda de prensa en el Hash Marihuana Cáñamo & Hemp Museum de Barcelona, un portavoz del movimiento cannábico catalán, José Afuera, ha leído el manifiesto impulsado por la plataforma, al que ya se han sumado una cincuentena de asociaciones, que abogan por una "regulación ya" del consumo de cannabis y que, para ello, se cree un consejo regulador. 

El presidente del Club de Catadores de Cannabis Collsacabra, Jaime Prats, ha defendido que desde el Gobierno se contemple en la ley "lo que es una tenencia lícita", y ha apostado por hacer presión para que se modifique la legislación y que los consumidores puedan tener una seguridad jurídica. "Como consumidores estamos cansados de la inseguridad jurídica", ha lamentado Prats, que asegura que llevan 20 años de lucha para conseguir que en la ley de seguridad ciudadana, la Ley Corcuera, se contemple la tenencia lícita del cannabis. 

Las asociaciones, que aseguran representar a unos 100.000 consumidores, piden una regulación del autoconsumo privado de cannabis para que sean ellos mismos quienes deciden qué consumen y que lo puedan producir, "en lugar de dejar el control de la producción y distribución a las mafias", ha valorado Albert Tió, del movimiento cannábico. 

¿Cómo afecta la crisis a la población drogodependiente? El presidente del Consejo de Administración de este Observatorio, el portugués João Goulão, fue claro: “Las drogas estimulantes, las que sirven para dar placer, tienden a bajar. Pero en las que sirven para evitar el dolor, como la heroína, podrían subir, debido a que esta población más fragilizada es más vulnerable”. 

El español Julián Vicente, jefe de la unidad de Epidemiología del Observatorio, añadió: “Nosotros denominamos usuarios recreativos a los que toman, por ejemplo, cocaína, para salir y divertirse. Ése puede ser también el perfil del que toma éxtasis. Son drogas de consumo. Con la crisis y el paro y la falta de ingresos, si antes tenías para dos copas y dos dosis, pues ahora hay para menos”. Es decir: la crisis acarrea un menor consumo. En el caso de la heroína es más complejo. Según Vicente, no hay datos de que haya subido: “De hecho, el consumo de heroína lleva bajando o estabilizado desde hace siete años”. 

Pero el experto advierte que la crisis puede incidir en varios factores: “que la población heroinómana acogida a programas sustitutorios no reciba la atención adecuada debido a los recortes y que la crisis, con el paro, la falta de expectativas impulse a determinadas personas a recaer”. Y añadió, a modo de ejemplo: “En Grecia, el país más golpeado por la crisis, se ha detectado ya un aumento del SIDA debido a dos factores: la falta de jeringuillas y a la llegada de población inmigrante infectada. Y los servicios de asistencia griegos han tenido que desviarse de otro sector para centrarse con esa población”. 

Con todo, aún es pronto, según los expertos reunidos en Lisboa, para determinar el efecto que la brutal crisis económica que ahoga Europa tendrá en la población drogodependiente. Los números presentados hoy, relativos al Informe anual 2012: el problema de la drogodependencia en Europa, analizan datos recogidos hace un año y medio, cuando la el impacto de la recesión aún era más leve que ahora. 

La cocaína se ha consolidado en los últimos diez años como la droga estimulante más consumida en Europa, aunque de muy distinta manera en según qué países. En la Europa Occidental, incluida España este consumo supera en mucho la media y en otros es muchísimo más bajo Europa Central y Oriental. En números absolutos, 15,5 millones de europeos la han consumido alguna vez en su vida. Y 4,4 millones la han probado en el último año. Es particularmente elevado entre hombres jóvenes de 15 a 34 años: en Dinamarca, Irlanda, España y el Reino Unido son entre el 4% y el 6,5%. Es particularmente elevado entre asiduos de discotecas y bares de copas. Un estudio llevado a cabo en Ámsterdam reveló un consumo de un 24% entre este tipo de población. España mantiene una tasa elevada de consumo en jóvenes en la enseñanza secundaria (un 3%) y aún más elevado (un 7%) entre escolares de 17-18 años. 

Con todo, este consumo de cocaína que, según asegura el informe, llegó a su nivel más elevado en 2008-2009, ha comenzado a descender desde 2010 debido, entre otros factores, y según han señalado los expertos, a la crisis. Sobre todo en los países de mayor implantación (España, Dinamarca, Irlanda, Italia y Reino Unido). Este tendencia corrobora otra ya iniciada en Canadá y Estados Unidos. 

Con respecto al cannabis, 16 millones de jóvenes (el 12,4%) lo han probado al menos una vez durante el último año. España ocupa la tercera posición (19,4%), por detrás de Italia (20,3%) y de República Checa (20,7%). Sin embargo, si se tienen en cuenta solo los jóvenes entre 15 y 24 años, España encabeza la clasificación con una tasa de prevalencia del 23,9%. 

El informe alerta sobre las nuevas drogas (el año pasado se descubrieron 50 nuevas sustancias) y sus efectos. Ello se produce en el contexto de una continua expansión del fenómeno de los "euforizantes legales" que se pueden comprar a través de Internet. “En la actualidad más que nunca, los jóvenes se ven expuestos a una profusión de drogas en polvo y pastillas. Los datos procedentes de los servicios de urgencias, los informes toxicológicos y los centros de tratamiento indican que los riesgos asociados no son siempre conocidos por los consumidores de estas sustancias”, aseguraba Cecilia Malmströn, comisaria europea responsable del Observatorio. “A veces, ni en los mismos hospitales saben cómo tratar una sobredosis de alguna de estas substancias”, añadía Goulão. 

El pasado octubre se celebró en Madrid “Expocannabis” la muestra más grande sobre esta planta en España. Se encuentra en Leganés y tiene más de cien expositores. "Queremos demostrar que del cáñamo no solo se sacan semillas y plantas para fumar, sino que también se pueden fabricar jabones, cervezas, caramelos y productos textiles", comenta David Pedraz, productor, de 28 años, desde el otro lado de su mostrador. 

Lucía Martínez, de 47 años, compra fibra de cáñamo para tejer sus propias prendas, incluso vaqueros. Según esta alicantina, los primeros vaqueros se hicieron de este material, "pero la fibra de cáñamo es tan dura que a los productores no les salía rentable su producción y optaron por un algodón de menos calidad". 

El cultivo de cáñamo es mínimo en España. En 2005, había 700 hectáreas pero, según la ultima memoria de 2010 publicada por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, hoy solo quedan dos hectáreas. Una se encuentra en La Rioja y otra en Andalucía. 

"Uno de los problemas que hay con esta planta es que la gente piensa que solo existen dos tipos, la sativa y la índica, pero en realidad existen más de 5.000 variedades distintas entre las que se incluyen las de uso industrial. La maría es la hierba maldita", comenta Martínez, esbozando una sonrisa pícara mientras dobla unas camisetas. 

El Código Penal español castiga con penas de hasta seis años de cárcel a quienes cultiven, elaboren o trafiquen con esta droga, pero no a aquellos que vendan las semillas, siempre y cuando figuren en el catálogo común de las variedades de especies de plantas agrícolas reguladas por la Unión Europea. 

I. Z., de 32 años, es propietario de un growshop, es decir, una tienda que comercializa semillas de marihuana. “A los clientes que vienen solo les damos información sobre el tipo de planta que están comprando, en ningún momento les alentamos a hacerla crecer; eso queda dentro de su ámbito personal. Solemos vender nuestros productos a asociaciones que ofrecen la marihuana como paliativo para los enfermos”. A este madrileño la legislación le resulta "hipócrita", ya que sí se acepta que "se hagan actividades lúdicas como esta feria sobre el cannabis".

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