jueves, 14 de febrero de 2013

El último deseo de una niña calmará la sed en África























Rachel Beckwith no quería regalos por su noveno cumpleaños. Quería llevar agua a África. Había descubierto, a través de su iglesia, que millones de niños en ese continente no llegan a los cinco años porque no tienen acceso al agua potable y quería reunir 300 dólares simbólicos de ayuda. "Así que voy a celebrar mi cumpleaños como nunca antes", escribió en la web que creó para recolectar el dinero. "Le pido a todos mis conocidos que donen dinero para mi campaña en vez de hacerme regalos".

El 12 de julio, día de su cumpleaños, esta niña del estado de Washington (EE UU) casi había conseguido su objetivo. Una semana después, entró en coma. Rachel iba en uno de los 13 coches que colisionaron en la autopista 90 de Bellevue ese miércoles.

A los pocos días, murió en el hospital.

La tragedia dio entonces un giro esperanzador: el pastor de su iglesia volvió a abrir su web y los 220 dólares que había reunido por su cumpleaños empezaron a multiplicarse. Primero fue gente de su localidad; luego, de otros estados; más tarde, de otros países. El miércoles por la tarde, 10.000 personas habían donado la friolera de 400.000 dólares en honor a Rachel.


20.000 vidas salvadas

Hoy se puede decir que la campaña de esta niña es la más grande que jamás haya visto "charity:water", la organización a la que está destinado el dinero. Calculan que con 20 dólares se puede proveer a una persona de agua potable durante 20 años. Según estas cifras, Rachel habría cambiado, sacrificando su cumpleaños y, por desgracia su vida, hasta 20.000 vidas. "Su causa será un regalo de Dios para mucha gente que nunca la conocerá", reflexionaba ayer uno de los donantes, mientras entregaba 50 dólares y montaba su propia web para reunir más dinero de amigos.

Como es de esperar, la familia de Rachel ha rehuído de toda atención mediática. Su madre, Samantha Paul, era la que conducía el coche el día del accidente. En él también iba su otra hija, Sienna. Ambas sufrieron heridas leves, pero tienen en el fallecimiento de Rachel un golpe mayor del que recuperarse. Tampoco quiere hacer declaraciones la iglesia que frecuentaba Rachel. Aseguran su intención de no entrometerse en la historia de la niña para no dar a entender que se están promocionando: "nuestro principal objetivo es que la familia no tenga que afrontar pagos desorbitados por el hospital ni por el funeral; es en lo que nos estamos centrando estos días", alertó uno de sus pastores, Jeremy Johnson, a la agencia 'Associated Press'. En este sentido, otro miembro de la parroquia está ayudando a recaudar fondos para cubrir los gastos familiares.

Sí se ha pronunciado la madre de Rachel, como excepción, en la web donde se hacen los donativos: "estoy sobrecogida por el abrumador cariño con el que se está cumpliendo el sueño de mi hija en una relación. En medio de un dolor inexplicable, suponéis una esperanza indudable. Sé que ahora mismo Rachel está sonriendo".

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