lunes, 25 de marzo de 2013

Del PSPV al PSCV, la historia que pudo ser y no fue...


Los socialistas se niegan a aceptar la denominación oficial de la Comunidad Valenciana a pesar de las voces internas que admiten el coste electoral que suponen sus coqueteos catalanistas.

Durante su breve trayectoria al frente del PSPV, Jorge Alarte, trató, sin éxito, de que los socialistas valencianos se despojaran del complejo catalanista que ha impregnado a la formación desde sus orígenes. Por ello, abogó por un cambio de siglas en el la denominación oficial en el que la de "Comunidad Valenciana" sustituyera a la de "País Valencià", recogida en el Preámbulo del Estatuto de Autonomía pero sin validez legal.

Pensaba Alarte, creo que con toda la razón del mundo, que ese "apellido" perjudicaba los intereses electorales de su partido frente a un PP que ha sabido hacer suya la defensa de la señas de identidad valencianas y las del "nacionalismo valencianista moderado", ante la ausencia del panorama político de una formación regionalista, ya que Unió Valenciana, el partido que le dio el poder al PP y que será recordado por su carismático lider D. Vicente González Lizondo, que llegó a ser President de les Corts Valencianes y diputado en el Congreso estatal, y al que apodaron "naranjito" por su célebre discurso y reproches a Felipe González, en aquel debate sobre el estado de la nación donde protestó el nulo apoyo a la comercialización de la naranja valenciana y ante lo cual afirmó, que el Presidente del Gobierno desconocía la existencia de esa fruta, su calidad, y la aportación al PIB de la Comunidad Valenciana y por tanto al estado, de ese momento. Tras ello, bajó del atril y le regaló 2 ó 3 piezas de naranjas en tono jocoso, que provocó las risas de la sala y la anécdota salió en todos los telediarios, siendo muy aplaudida por los agricultores valencianos, pues se sentían desprotegidos.

Ante el poder político y social que Unión Valenciana adquirió, el PP valenciano absorbió lentamente y como quien no quiere la cosa, a la gente más válida de Unión Valenciana, que cayó en picado y prácticamente desapareció al fallecer González Lizondo. Con lo cual, el PP ganó espacio electoral. El centro-derecha que ocupa más el valencianismo moderado pero dubitativo, que suele rechazar que "los catalanes nos quieran conquistar".

Sin embargo, la vieja guardia, con el actual secretario general, Ximo Puig, a la cabeza, tumbó sus intenciones y el PSPV sigue siendo el PSPV.

En la actualidad la deriva soberanista del Gobierno catalán ha puesto en el punto de mira a los socialistas valencianos, que optan por un modelo federal y mantienen sus coqueteos con los símbolos catalanes.

El PP ha dado un importante paso en este sentido y ha propuesto retirar las ayudas públicas a los partidos, sindicatos y entidades que todavía utilicen en su denominación la fórmula de País Valencià. Para Puig, supone un "patético" ataque del PP a los socialistas por cuestiones "nominales".

El secretario general del PPCV, Serafín Castellano, lamenta que el PSPV «una vez más le dé la espalda a nuestras señas de identidad al no defender la denominación de Comunitat Valenciana reconocido en nuestro Estatuto de Autonomía».

Históricamente, la simbología siempre conlleva polémica, y en nuestra Comunidad Autónoma más si cabe. Y ahí le ha ganado la partida el PP al PSPV  desde hace tiempo. Vaya, visto desde un prisma únicamente estratégico en cuanto al mapa político valenciano y sus características ideológicas... porque los símbolos, aunque friamente pueden parecer triviales, siempre van acompañados de connotaciones que forman opinión, positiva o negativa, pero rara vez dejan indiferente a un electorado.

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