miércoles, 13 de marzo de 2013

El juego online: ludopatía en la red.
























El perfil de los ludópatas está cambiando, la cara más amarga del juego compulsivo es cada vez más joven. Partidas de póker, casinos en línea, apuestas deportivas... La red ofrece miles de juegos y cada día los empresarios que realmente mueven las cartas «pescan» a decenas de adolescentes que se convierten en esclavos del azar.

Un exjugador y responsable de   Jugadores Anónimos declaró temer más el "bombardeo" online que la previsible instalación de Eurovegas en Alcorcón (Madrid).

Internet está haciendo mucho daño. Lo que empieza por un entretenimiento acaba siendo una enfermedad, así que los padres deberían estar más atentos y controlar bien qué hacen sus hijos cuando están hasta las tres de la madrugada con el ordenador, sobre todo si estos utilizan sus tarjetas de crédito para jugar ya que nadie pregunta la edad y apenas hay control.

Eurovegas no es bueno para el perfil de personalidad ludópata, pero si queremos jugar basta con cruzar la acera y entrar en un bar. A Eurovegas irá la gente pudiente que ya ahora se desplaza a casinos de otros países y vendrán jugadores de Portugal, Marruecos, Francia. "En cualquier caso, los juegos de azar están ahí porque al Estado le interesa". Por este motivo Jugadores Anónimos es una institución sin ánimo de lucro que se autofinancia: "No queremos estar hipotecados".

La edad de los enfermos de ludopatía oscila entre los 28 y los 35 años cuando hace una década superaba los cincuenta. El pasado año, de las personas a quienes atendieron, la mitad eran casos nuevos, y el resto ludópatas a tratamiento desde hace tiempo. Las recaídas son frecuentes. Y es que en esto del juego no es lo mismo la abstinencia que la recuperación. «Para la recuperación hay que cambiar muchos hábitos y moldear el carácter. Dejar de jugar es la base pero no es suficiente», confiesa este hombre que advierte de que Internet es una herramienta de comunicación que abre un sinfín de caminos a esas personas que sufren el descontrol de impulsos que define la ludopatía.

Las causas que llevan al juego son muchas: aburrimiento, soledad, malas relaciones de pareja. En el fondo somos personas inmaduras, esclavos. Y los adolescentes, presas fáciles. El problema que hay con los jóvenes que se enganchan al juego es que ven la enfermedad muy lejos y a esto hay que añadir que la ludopatía pasa desapercibida hasta que el jugador tiene, habitualmente, problemas con la familia, con el dinero...

Aunque pasar por alto los reclamos publicitarios, en ocasiones agresivos y destinados supuestamente al entretenimiento, es complicado. Hay páginas dedicadas a la curación de la ludopatía que incluyen juegos. El "clic" en el juego online abre la puerta al abismo de la diversión. El juego presencial en España ha disminuido alrededor de un ocho por ciento, pero en internet ha crecido hasta el 50 por ciento. Detrás de estas cifras hay cada vez más jóvenes y también mujeres a las que, al contrario que los hombres, les cuesta más solicitar ayuda. "Hay un miedo atroz a ser jugador en recuperación pero la recuperación engrandece, sólo hay que ser consciente que lo que ocurre no es un fallo del juego, es un fallo personal. Por eso nosotros desde Jugadores Anónimos recuperamos personas".

Y quienes acuden por primera vez a este colectivo suelen ser enfermos -la ludopatía está considerada una patología por la Organización Mundial de la Salud desde 1992- que llevan ya años jugando. Por eso se estima que los jóvenes que hoy juegan al póker compulsivo online serán mañana pacientes. La crisis, además, hace ahora mella en quienes buscan en el juego la solución a sus problemas. Pero lejos de aportar beneficios, las máquinas, bingos y apuestas sólo enganchan a cientos de personas que dejan parte de su vida en cada moneda que utilizan para el juego.

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