domingo, 28 de abril de 2013

Hasta la coronilla del "Real Barçid"


Por: Jose Luis García Nieves

La temporada pasada, más o menos a estas alturas de la Liga, vivíamos un momentazo. En el primer minuto del Sevilla-Llevant, la peña Biris Norte detenía el partido con una lluvia de pelotas de tenis sobre el campo mientras se exhibía una pancarta: «Paren el partido, Mou sigue hablando». En una decisión lamentable, el inicio se había retrasado hasta las 22:30 horas para que las televisiones pudieran cubrir el post-partido del enésimo Barça-Real Madrid. Las conferencias de prensa de Mourinho y Guardiola eran, al parecer, un asunto de interés general. La protesta tenía por objetivo evidenciar el hartazgo por una política de horarios indecente, pero también por un reparto de derechos televisivos que condena esta Liga a la asimetría y la bipolaridad. «Estoy hasta la poll... del Barça y el Madrid», gritaban los Biris.


El hecho, como corresponde a todo ataque al statu quo dentro de cualquier régimen, fue convenientemente silenciado. La protesta apenas tuvo eco. El fútbol „su reproducción y organización„ ha sido secuestrado por las televisiones y estas sólo están interesadas en una dialéctica, sólo una, que les asegura los beneficios. Cristiano vs Messi, Mourinho vs Guardiola y, si alguien tiene recursos para sofisticar el debate, centralismo vs periferia. Todo el relato se articula en torno al ´clásico´ y cuantos más ángulos de enfrentamiento haya, mejor. En un alarde de perversión, el sistema incluso consigue obligarte a tomar partido, aunque la guerra no vaya contigo, así de maniqueo e insistente es el discurso.

Vaticiné, iluso, que aquella exhibición de pelotas en Sevilla sería el inicio de un movimiento, la expresión al fin materializada del hastío de tantas aficiones „todas menos dos„ ante el duopolio. Una especie de 15-M contra el ´PPSOE´ del fútbol; una rebelión del pelotón de clubes ante un modelo de financiación injusto que condena a casi todos al endeudamiento para competir. Pero la sacudida se quedó en caricia. Y el orden establecido se parte de risa. Porque ahí seguimos las aficiones: narcotizadas, jodidas y poniendo la cama. Contentándonos con reunirnos frente al televisor para ver si palman en Europa, pero consumiendo el producto igualmente, contribuyendo a legitimar el sistema al cabo.

Reconozco haber alcanzado un grado de aversión mayúsculo y equidistante ante ambos colosos. No veo gran diferencia entre uno y otro. Tal vez les diferencian los medios, pero el fin es el mismo: unos te conquistan con las armas y un discurso imperialista; los otros, más sibilinos, te seducen con su juego y una retórica ´buenista´, inhabilitándote para la crítica y casi obligándote al aplauso, como en el síndrome de Estocolmo. Miren si no lo ocurrido el pasado sábado: una pena máxima más que dudosa a favor del FC Barcelona y un gol legal anulado a Robert Acquafresca. Ante cualquier otro rival se hubiera montado una bronca de campeonato. Ante el Barça, todo es docilidad. Estocolmo, ya saben.

En estas dos semanas de Liga de Campeones, la cobertura informativa vuelve a alcanzar cotas asfixiantes, una cuestión de Estado. Nos queda el alivio de que no habrá final española, lo que habría hecho que la dosis de ´manolismos´, ´guasches´ y exaltación ibérica fuese ya nociva. Con un poco de suerte, la humillación al ´Real Barçid´ tendrá un segundo capítulo en los partidos de vuelta. No deja de ser consuelo de tontos. Frustrada la revuelta que propuso Del Nido a principios de la pasado competición por un reparto de la pasta más equitativo, bien harían las delegaciones de peñas de toda la Liga en coordinar una protesta global. Biris ya puso el lema. Incapaces de cambiar el sistema, que menos que utilizar el derecho al pataleo.

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