viernes, 12 de abril de 2013

Los mejores goles de la historia (7)




20 de Junio de 1976. Belgrado. Final de la Eurocopa de 1976. Los jugadores de Alemania Federal y de Checoslovaquia se enfrentan en la tanda de penaltis tras empatar 2-2 en el tiempo reglamentario (con gol alemán, como no, en el último minuto del partido). La Eurocopa en juego. El cuarto lanzamiento alemán desde los 11 metros se va a visitar las nubes yugoslavas. Höness ponía en bandeja el título a Checoslovaquia. Antonin Panenka, un centrocampista técnico pero no presente en el firmamento del fútbol mundial, tenía la responsabilidad de anotar el penalti decisivo.

Fue corriendo hacia la pelota como si la fuera a reventar. Pero no. En el momento de llegar al balón, colocó su pie derecho bajo la pelota y con un sutil toque elevó una parábola a media altura. Sepp Maier se lanzó a la izquierda de su portería. Mientras el balón aun giraba, Maier ya se estaba levantando. La pelota se coló lentamente por el centro del marco. La Eurocopa era para Checoslovaquia y la gloria para Panenka. La historia del fútbol tiene reservado un lugar de honor para ese penalty.. el penalty "a lo Panenka".



La Eurocopa de 1976 estaba plagada de grandes equipos. La Naranja Mecánica de Cruyff y Neeskens y la Alemania de Beckenbauer y Torpedo Müller eran las selecciones favoritas. Yugoslavia, país anfitrión, también tendría cosas que decir. La URSS o la España de Quini eran otros conjuntos potentes.

La selección española caía ante Alemania. Y la URSS no podía con Checoslovaquia. En semifinales, y ya en territorio yugoslavo, la selección de Panenka dejaba fuera a la Naranja Mecánica con dos goles en la prórroga. Alemania vencía a los anfitriones con tres goles de Torpedo Müller.

La final iba a ser un encuentro muy disputado. Los germanos partían como favoritos, pero Checoslovaquia había facturado una gran competición y llegaban a las puertas del título por méritos propios.

Svehlic y Dobias adelantaban a los suyos, pero el insaciable Müller pronto reducía distancias. Y así transcurrió todo el encuentro. Checoslovaquia por delante y Alemania Federal buscando el empate. Los germanos lo lograban a un minuto del final. Todo un clásico. La prórroga no deparó novedades y todo se jugaría en la temida tanda de penaltis.

Panenka llevaba meses estudiando la manera de sorprender a los porteros con lanzamientos diferentes. Él concebía el fútbol para divertirse. "El balón es tu amigo", solía decir. Antonín colocó a su amigo en el punto de penalti. Salió del área para coger carrerilla. Tal fue la distancia que tomó que se salió del plano televisivo.

Cuenta el propio Antonín que llevaba meses estudiando la manera de sorprender a los porteros con lanzamientos diferentes. Solía quedarse después del entreno a tirar penaltis con el guardameta de su equipo. Se apostaban chocolate o cerveza. Su amigo era bueno y obligó al centrocampista de Praga a innovar desde los 11 metros.



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