miércoles, 17 de abril de 2013

VCF: Son días para apoyar al equipo. Mestalla no fallará. El espíritu de Españeta.


Cuando ganamos títulos o estamos cerca, las cosas van bien, todo es bonito, "to el mundo es güeno" y todos se visten con sus colores y lucen orgullosos el escudo. Pues realmente es ahora cuando lo debemos hacer. Los que estamos poseídos por el "sentiment valencianiste" tenemos que apoyar en los momentos malos, cuando el equipo, el club, la institución, nos necesita. Mestalla siempre responde pese a lo criticados que somos por exigentes. Pero una característica de los valencianistas es estar ahí en los momentos duros y difíciles. De hecho, cuando Ramos Costa nos arruinó y nos llevó a segunda, los socios aumentaron de 15.000 a 18.000 en los años 80. Cosa que normalmente sucede al revés. Bueno, Fernando Roig ha repartido gratuitamente miles de abonos para que el Madrigal no esté vacío, buena táctica, pero es un caso aparte. Cuando se gana es muy fácil apoyar y llenarse la boca de valencianismo. Hay un proverbio mongol que reza: "El victorioso tiene muchos amigos, el vencido buenos amigos"...

Son días para la épica. Es de lo poco que estos días mantiene en vida la fe en el Valencia. No por el equipo, que más allá de resultados que no terminan de convencer y más allá de que el valencianismo tiene motivos para comenzar a temer por el cuarto puesto, trata de mantenerse al margen y disputa cada partido hasta el final y no hay más que ver los últimos resultados.

Son días para querer al equipo por encima de sus protagonistas; por encima de los jugadores, del entrenador y, por supuesto, por encima de dirigentes, patronos, consejeros, accionistas o directores deportivos.


Como dijo el expresidente Pedro Cortés «el Valencia está malito» y son días para que cada uno recuerde «qué significa para él el Valencia, porque el Valencia no es más que tu pasado, el recuerdo de lo que has hecho en esta vida junto a él, lo que has sufrido con él. El Valencia es sentimiento y sufrimiento? y en el sufrimiento está el cariño. No sabes cuánto quieres a una persona hasta que no has sufrido por ella».

Son días para apelar al murciélago del escudo y que se mantenga firme sin la más mínima intención de echar a volar, pero eso hay que plasmarlo de alguna manera para que se sienta en el gran foro del valencianismo que no es otro que el vetusto y a este paso sempiterno Mestalla. Se vienen partidos vitales para que el equipo logre estar la temporada que viene en la Liga de Campeones y para demostrar el amor a unos colores por encima de los dirigentes que están de paso. El proceso de desconexión entre el equipo y la grada es tal que a día de hoy pocos jugadores sirven de icono a la hora de transmitir una idea de este tipo. 

El aficionado asiste cansado al carrusel diario y habitual de noticias que no hacen más que desanimarle y no encuentra esa imagen que le haga creer que pancartas como las que años atrás inmortalizó Gol Gran domingo tras domingo, son ahora más necesarias si cabe. Pero no todo está perdido, todavía queda alguien en el Valencia que, dada su inocencia y casi pureza de vida y valencianismo, puede salir al centro de Mestalla y enseñar una pancarta que diga «en la riqueza y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separe, Amunt Valencia». Y puede además lograr que la gente crea en él y en lo que dice. Sí, han acertado, no es otro que Bernardo España Edo, Españeta.

El utillero más famoso y entrañable que jamás ha dado el fútbol español será la imagen de la última idea de la Curva Nord que empezará con el partido ante el Málaga. Españeta será el protagonista del tifo del sábado como imagen de amor y fidelidad a unos colores «en la riqueza y en la pobreza». Pero no quedará ahí porque este espíritu que ya se puede calificar como ´El espíritu de Españeta´, tomará las calles de cada barrio de la ciudad de Valencia y de cada pueblo donde se respire valencianismo, en definitiva, allá donde haya un valencianista dispuesto a colgar una pancarta declarando su amor a su equipo, allí estará ´El espíritu de Españeta´ gritando ¡AMUNT VALENCIA! Según ha podido saber este diario, esta es la idea de La Curva Nord, es decir, preñar las calles de mensajes de amor al Valencia, el tifo de Mestalla convertido en graffiti callejero. ¿Por qué?: «Porque hay gente que ama y defiende este escudo y que realmente lo esta pasando mal, esperamos que cause un gran impacto y que aquellos que se levanten de su casa para dirigirse al trabajo se encuentren con estos mensajes de amor hacia el Valencia para luego poder transmitirlo al equipo en el estadio. Pancartas que nazcan de aquello que tenemos en nuestro interior, pancartas de sentimiento puro sin más, porque es lo más necesario ahora, el sentimiento».


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