viernes, 7 de junio de 2013

Nuevo Estadio Wembley

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El mítico Wembley, recién estrenada su nueva construcción y ampliación a 90.000 espectadores, no está asociado a ningún club en concreto y es propiedad de la Football Association (Federación de Fútbol de Inglaterra). Es indudable que su capacidad de atracción de público de forma recurrente no tiene precedentes en ningún otro lugar del mundo.

Y es que la importancia del resultado de los partidos disputados -casi siempre con algún título o clasificación importante en juego- ha convertido al estadio de Wembley en un lugar de peregrinación de jugadores y aficionados, que cada temporada sueñan con obtener los resultados deportivos necesarios para acceder al templo del fútbol británico y poder celebrar el éxito de su equipo.

Así, año tras año se suceden partidos de la dimensión de la final y semifinales de la FA Cup, la final de la Copa de la Liga (Capital One Cup) o la Supercopa de Inglaterra (Community Shield), sin olvidar los encuentros de la selección de Inglaterra.

¿En España podríamos tener algo así?... La Cartuja fue un fracaso monumental...

Combinando todo ello con el adecuado diseño de las competiciones, los partidos de Wembley permiten además ver en acción no tan solo a los grandes del fútbol inglés. Así, equipos más humildes de divisiones inferiores como el Millwall, el Bradford, el Crewe Alexandra, el Southend United o el Cheltenham Town han tenido el premio de jugar en el estadio nacional inglés recientemente.

¿Es rentable un estadio que no tiene un club como inquilino fijo?

La Football Association recibió un alud de críticas, tanto por el retraso en las obras de construcción como, sobre todo, por los casi 1,000 millones de libras que costó en estadio. La enorme inversión realizada dio paso una concienzuda labor de profesionalización de la gestión, con el objetivo de explotar comercialmente el estadio hasta las últimas consecuencias. Así, los ejecutivos trabajan sin descanso para atraer eventos de otros deportes y conciertos con la capacidad de congregar a miles de espectadores. Equipos de la NFL –el último partido fue un Patriots vs Rams- y los grandes mitos del panorama musical –han tenido lugar cerca de 40 conciertos con nombres de la talla de Coldplay, Madonna, Oasis, Take That o George Michael- han circulado con gran éxito por Wembley, contribuyendo en gran medida a su posicionamiento como una de las instalaciones más icónicas del mundo.

Pero la venta de entradas para los eventos que se disputan en el estadio no es ni mucho menos la única fuente de ingresos de Wembley. Actividades como el Tour del estadio, eventos corporativos para empresas y los abonos al Club Wembley (que dan acceso a localidades para todos los partidos) contribuyen en gran medida a la maximización de los ingresos. En este sentido, los responsables de marketing trabajan constantemente para identificar nuevas ideas de comercialización, como son los desayunos con el seleccionador nacional Roy Hodgson, la posibilidad de inmortalizar un mensaje en una placa o incluso la nueva división de consultoría, que ofrece servicios de asesoramiento a otros proyectos de estadios de todo el mundo.

En conjunto, todas las actividades de comercialización del estadio de Wembley generaron nada menos que 120 millones de libras en 2011 (último dato disponible), contribuyendo decisivamente al record histórico de ingresos (329 millones de libras) y beneficio (40 millones de libras) obtenido por la Football Association ese mismo año. Ninguna otra federación en el mundo tiene esta capacidad de generación de negocio y sin duda la disponibilidad de un estadio propio es uno de los principales factores de este éxito comercial sin precedentes, por lo que, con estas cifras en la mano, la recuperación de la gran inversión realizada no es ni mucho menos una quimera.

El caso del estadio de Wembley invita a reflexionar y sugiere una pregunta inevitable. ¿Sería viable financiar y explotar de forma rentable un estadio nacional en España? Muy probablemente, todos nosotros daríamos un rotundo “no” como respuesta en el contexto actual de crisis económica. Sin embargo, los 131 millones de euros facturados en 2010 por la Real Federación Española de Fútbol, por el impacto de los éxitos deportivos de la Selección Nacional, y el beneficio de 6 millones obtenido ese mismo año, marcan el camino de un crecimiento  sostenido de ingresos y beneficios. Teniendo en cuenta que un estadio propio y exclusivo supondría también un nuevo impulso de los ingresos, la financiación del nuevo templo del fútbol español no sería necesariamente misión imposible.

Obviamente, la capacidad de generación de eventos para rentabilizar la inversión y poder rivalizar con el estadio de Wembley (que tiene un promedio de dos grandes eventos al mes) no sería ningún problema. Se podrían disputar los encuentros como local de “La Roja” (con alguna salida puntual a otras ciudades para no abandonar por completo el perfil itinerante), así como la final de la Copa del Rey, una nueva Supercopa a partido único o el play-off de ascenso a primera división. Sin olvidar las mayores posibilidades de contar con los mejores conciertos, al desaparecer la inquietud por el impacto en el estado del césped que tienen los clubs con partido el siguiente fin de semana.

Es posible que en las circunstancias actuales la idea de tener nuestro propio “Wembley” pueda sonar a ciencia ficción. Con los números en la mano no debería ser así. Mientras tanto, cuando el año próximo se confirmen los finalistas de la Copa del Rey volverá a surgir el debate sobre cuál es el estadio más adecuado para albergar la gran final, así como el reto de conseguir poner de acuerdo a los dos finalistas. Con nuestro Wembley, esto no ocurriría.

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