viernes, 16 de agosto de 2013

¿De qué hablamos cuando hablamos de tetas?


Pechos, tetas, mamas, senos, bustos, ubres y una larga lista de sinónimos un poco más vulgares son los nombres con los que nos referimos a esa parte de la anatomía femenina que se encuentra situada en algún lugar entre las clavículas y el ombligo. Una acumulación de grasas, ligamentos, tejidos conjuntivos y lóbulos mamarios que han traído de cabeza a millones de hombres (y, por qué no decirlo, de mujeres) a lo largo de la historia del ser humano. No hay más que darse una vuelta por un centro comercial para darse cuenta de que los pechos femeninos al descubierto están por todas partes, y no únicamente en los escaparates de las tiendas de lencería: anuncios de cualquier tipo, dependientas con vestidos escotados o maniquíes desnaturalizados recuerdan (o más bien, exigen) a las mujeres que se preocupen por el tamaño de sus pechos. O que, por lo menos, enseñen un poquito más.

Quizá por eso la ciencia, en concreto la "Tetología", o sea,  los pechos femeninos explicados por la ciencia ha, dedicado un gran esfuerzo a identificar qué hace tan especiales a los pechos femeninos, y a lo largo de los últimos años se ha alumbrado multitud de estudios que abordan dicha parte de la anatomía desde distintos puntos de vista. Quizá sirvan para deshacernos para siempre de la obsesión por dicho oscuro objeto de deseo (o quizá no), pero desde luego, sí que puede ser útil para saber de qué hablamos cuando hablamos de tetas.


Cuanto más pobre eres, más grandes te gustan

Empecemos por la investigación más reciente. Según indicó este mes de julio un estudio publicado en PloSOne, los hombres pertenecientes a un nivel social más bajo o circunstancialmente hambrientos prefieren los pechos de mayor tamaño. La razón que aducen los investigadores es que debido a que los pechos grandes presentan una mayor reserva de grasa, nuestro lado irracional nos hace preferirlos en esos momentos en que tenemos el estómago vacío. Además, según mostraban los datos de la investigación, cuanto más alto es el nivel socioeconómico de la persona, más pequeño es el tamaño de los pechos que prefieren.


Están ahí para que los hombres jueguen con ellas

Pero, ¿para qué sirven? ¿Por qué reclaman nuestra atención? ¿Qué hacen y hacia dónde se dirigen? Algunos biólogos, como Larry Young de la Universidad de Emory, han sugerido la posibilidad de que los pechos resulten atractivos a los hombres para que, durante la cópula, los masajeen. Ello provoca que la oxitocina, la llamada “hormona del amor” sea liberada, lo quehace aumentar el deseo sexual de las mujeres que están siendo acariciadas. En resumidas cuentas, a los hombres les gustan los pechos porque tocarlos hace que las mujeres los deseen más. Eso sí que es un círculo vicioso.


El tamaño sí que importa…

¿Es verdad que nos gustan los pechos grandes? Pues sí, y según un par de experimentos sociológicos realizados en Francia y en Nueva Zelanda, estamos destinados a acercarnos a aquellas mujeres con una mayor talla de busto. Tanto en un estudio como en otro, la misma mujer con diferentes tamaños de pecho recibía más miradas furtivas y la atención de más hombres cuanto más alto era el número en la etiqueta de su sujetador.

…sobre todo, si eres machista

El mismo estudio en el que se descubrió que los hombres hambrientos prefieren a las mujeres exuberantes señalaba además que las personas más machistas suelen preferir también los pechos de mayor tamaño. Sin embargo, los que tienen una visión más igualitaria sobre el rol en la sociedad de hombres y mujeres en suelen preferir los pechos más pequeños.


Los sujetadores las hacen caerse

¿Llevar sujetador o no? Esta se trata de una de las discusiones más recurrentes en lo referente a la moda femenina, pero un estudio publicado este mismo año parece haberle dado un punto y final definitivo (o, al menos, un punto y seguido por el momento). Según señala Jean-Denis Roullon de la Universidad de Besançon en Francia tras haber realizado un estudio de 15 años de duración, los sujetadores debilitan los músculos que contribuyen a la firmeza del pecho, por lo que aquellas mujeres que no hacían uso de dicha prenda tenían unos pezones de media siete milímetros más altos que aquellas que sí lo hacían.


Alargan la vida de los hombres…

La justificación definitiva para decirle a la parienta que ver porno es bueno: según una célebre investigación publicada en Hot Topics in Hypertension, observar cada día durante diez minutos pechos femeninos de gran tamaño puede aumentar la esperanza de vida entre cuatro y seis años. La razón aducida por la investigación es que aquellos que seguían a rajatabla esta estricta dieta tenían una menor presión sanguínea y su corazón funcionaba mejor. Quizá los resultados de la investigación sean un tanto exagerados, pero no se pierde nada por intentarlo.


…Y es lo primero a lo que miran

Todos sabemos lo que va a responder un hombre cuando se le pregunta qué es en lo primero que se fija en una mujer. Probablemente, la respuesta sea “en su sonrisa”, “en sus ojos”, “en su pelo” o alguna zarandaja semejante. Mienten como bellacos. Según una investigación realizada en la Universidad de Wellington, en Nueva Zelanda, el 80% de las miradas masculinas se dirigen instintivamente al escote de las mujeres cuyas fotografías les habían sido presentadas. No sólo miraban primero, sino más tiempo. ¿Cuáles eran las zonas del cuerpo femenino menos observadas? Los brazos, las pantorrillas y los pies.


Su tamaño está determinado por los genes

Un estudio publicado en julio de 2012 señaló los siete marcadores genéticos que determinan el tamaño del busto y que pueden ser heredados de madres a hijas. Sin embargo, lo más interesante de la investigación llevada a cabo porNicholas Erickson y la empresa de test genéticos 23andMe es que ponía de manifiesto que existe una relación entre el tamaño del pecho y la posibilidad desufrir cáncer de mama.


Los pechos grandes son algo exclusivo de los seres humanos

Quizá muchos no hayan reparado en ello, pero en pocas especies animales existe tanta diferencia entre el tamaño de unos pechos y otros como en la humana. Como indican científicos evolucionistas, otros homínidos simplemente hacen crecer su pecho durante la lactancia y posteriormente retornan a su estado plano. ¿Por qué el hombre no? Porque para los humanos se trata deun ornamento sexual, puesto que la forma de reloj de arena (ancha en pechos y caderas, estrecha en la cintura) es la más atractiva para el macho humano, algo que no ocurre con el resto de primates.


Una buena noticia: cada vez son más grandes

Y no, no se trata únicamente de la aparición de estos milagrosos sujetadorespush-ups que permiten crear un peculiar efecto visual (que también), sino que las estadísticas demuestran que los pechos están creciendo año a año. ¿Los motivos? Aparte del evidente incremento de las operaciones de cirugía estética, el aumento de peso en la población femenina occidental ha contribuido significativamente a este crecimiento. De hecho, la talla media en Estados Unidos ha pasado de ser una 34B en 1990 a una 36C.

7 comentarios :

  1. Hombre Ximo, veo que has dejado atrás ataduras y conservadurismos. Si, si, ahora dirás que es una entrada puramente científica y basada en un estudio de Harvard.
    A ver, las tetas son tetas; un par mejor o peor puesto, pero son un par. No hacen falta estudios científicos y pruebas estadísticas; la sabiduría humana ya lo contempla: "tiran más dos tetas que dos carretas".
    Mira a ver si también hay estudios referentes "al culo"; otra parte de la anatomía femenina, que a los hombres les hace perder precisamente aquello que no tienen: la cabeza.

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    1. jajajajaja... el refranero popular es muy sabio... mucho...

      ¿ataduras y conservadurismos? no rafa, es que en cuanto escribí algo sobre el tema, la gente se desmadró, y aquello no podía ser... tuve que cortar por lo sano... es la única vez, que he borrado comentarios por ser ofensivos, más que liberales... pero dejé escrito que había borrado cada comentario y porqué... y eso que podría haberlo hecho desaparecer y punto...

      Y es que no te falta razón, en que los hombres perdemos la cabeza... y pensamos con el pito... y desgraciadamente, hay gente que se desmadra, como en todos los sitios... y no quiero violencia verbal en mi blog... sea por el sexo o por cualquier otro tema...

      Te recomiendo que leas un debate entre dos comentaristas anónimos, que se produjo en el blog, acerca de una entrada que publiqué sobre el "independentismo catalán"...

      http://ximoas.blogspot.com.es/2013/02/debate-sobre-la-autodeterminacion-de.html

      Ese es el enlace a la entrada. Rozó el límite, pero no se desmadró nadie en ningún momento...

      De todas formas, las tetas son las tetas... lo que no tengo claro es aquel refrán que dice: "teta que la mano no cubre, no es teta, es ubre"... jajjajaaj

      Eso ha sido machista supongo y por lo tanto me deberían gustar grandes, pero según el estudio, me catalogarían como que me gustan pequeñas... así que, la "tetología" es una parida mental...

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  2. Como anillo al dedo; o al pezón, que ahora está muy "in" aquello del pircing en la tetilla.
    Bueno, como decía, como hecho de prueba y conclusión teórico-práctica al estudio científico, de donde Joaquín ha recabado la tetuda información, se hace necesario un top ten de las mejores "domingas". Pero no valen 3 de Nules, 2 de La Vall y 4 de Almazora. No, revistas especializadas como Interviu, Man, Play Boy o similares.
    Eso si que será divulgación científica.

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  3. jajajajajajajajajaj...

    Menos mal que "he dejado atrás, ataduras y conservadurismos"... jajajajaajaj... porque hablar de sexo, siempre funciona... los tíos no dejaremos de ser siempre igual... jajajjajajaaj

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  4. En dos días, esta entrada se ha colocado como la más leída de la semana y la tercera más leída de los últimos 30 días...

    Y es que, querramos o no, el sexo siempre vende... y se busca en internet vaya... jeje

    No, si al final le tendré que hacer caso al "dandy" Rafini...

    jajajjajjajja

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  5. Cuando dices que existe una relación entre el tamaño del pecho y la posibilidad de no sufrir cáncer de mama, ¿te refieres a cuanto más grandes menos opciones?

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  6. Creo que sí María, pero la estadística es la tercera de las mentiras, así que no se le puede hacer caso al pié de la letra. Además, siempre és interpretable.

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