martes, 6 de agosto de 2013

Los niños son los únicos que tienen la capacidad real de ser felices


Por Carmen:

Los niños son los únicos que tienen  la capacidad real de ser felices.  Ellos disfrutan de todo lo que les rodea sin pensar más allá, por lo que se puede decir que son el ejemplo de la felicidad. Los demás vamos perdiendo esa capacidad a medida que crecemos y que creamos necesidades ficticias que condicionan  nuestra felicidad y que hacen que ésta nunca llegue.

Da igual como seas, los años que tengas, en qué trabajes, da lo mismo, siempre habrá algo que anheles y que creas imprescindible para ser feliz.  Por ese motivo miramos al de al lado con envidia, pensando que cuanto más éxito tenga, más dinero, más ropa, más viajes haga, más guapo sea, más feliz es… Nuestra sociedad avanzada ha generado en nosotros la idea de que para ser feliz tienes que tenerlo todo, y esto nos impide disfrutar de lo que realmente tenemos, es decir, nos impide ser felices.

Me he puesto un poco filosófica.  Lo sé.  Todo es debido al domingo que pasé con mis hijos y mi marido en la playa.  Me di cuenta de que los niños disfrutaban de lo que hacían de una manera muy intensa, muy real, mientras que nosotros siempre estamos pensando en lo que no podemos hacer.  Estar con ellos te enseña que hay que vivir lo que tienes y lo que haces como algo único, maravilloso, y dejar a un lado lo que no estás haciendo.  Es verdad que no nos podemos ir de viaje, ni salir de fiesta, ni ir a cenar; es verdad que este año no habrá vacaciones; pero lo que es más cierto es que tenemos la suerte de poder pasar un domingo juntos, en la playa, jugando con los niños, riendo con los niños… esta parte es la que debe primar en nuestro pensamiento.

Los niños dan muchos dolores de cabeza.  Cualquier que sea padre lo sabe. Da igual la edad que tengan. Nos quejamos muchas veces de su comportamiento o del lastre que suponen para algunas cosas, pero los niños enseñan a disfrutar, enseñan a vivir, enseñan cómo ser feliz. Me he propuesto hacer el intento de valorar más lo que tengo y no pensar en los demás, en lo que ellos aparentemente tienen y yo no.  Os invito a que hagáis lo mismo… sed felices, os lo merecéis!!!

3 comentarios :

  1. La espiral en que se ha convertido la vida capitalista, no permite que nos paremos a reflexionar en las pequeñas (grandes) cosas, que son el sustrato básico de nuestra felicidad. Cuando uno es capaz de desprenderse de todo el artificio, quedan aquellas cosas que nos humanizan y que en forma de recuerdo llevaremos siempre con nosotros.
    Poder disfrutar de una jornada de playa con la familia, las risas de los niños teñidas de sol de agosto, un beso con gusto salado de nuestra pareja, un castillo de arena con pasarela de palo de polo... Esas pequeñas cosas hacen cierto aquello que, no es más feliz quien más tiene sino quien menos necesita.
    Pero todos esos micropoemas quedan borrados de un plumazo, cuando el informe debe ser para mañana, cuando las facturas nos desborban o es que no se que ponerme hoy.
    Echen el freno que yo me bajo en la próxima; en la parada donde los regalos no cuestan dinero.

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  2. Siempre dando la puntilla... ole, ole y ole!!!

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    1. ah, y me han encantado tus palabras...bien dicho!!!

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