miércoles, 9 de octubre de 2013

Origenes del Reino de Valencia


Hoy 9 de octubre, los valencianos conmemoramos la entrada oficial del Rey Jaume I en la ciudad de Valencia hace 775 años. Así describió Jaume I en su Crónica la rendición de Balansiya (Valencia) el 28 de septiembre de 1238, izando el Penó de la Conquesta (foto) sobre la torre de Al-Buft:

"E nos fom en la rambla, entre’l reyal e la torre; e quan vim nostra senyera sus en la torre, descavalgam del caval, e endreçam ves orient, e ploram de nostres uyls e besam la terra, per la mercé que déus nos havia feyta"

Pero vayamos a los origenes, la conquista de Valencia debemos entenderla dentro de la llamada Reconquista, la cristianización de los territorios conquistados a los musulmanes. En concreto la idea de expansionar los territorios de la Corona Catalano-Aragonesa fue de los nobles aragoneses que querían conseguir una salida al Mediterraneo.

Así la conquista de lo que posteriormente se convertiría en el Reino de Valencia comienza en 1232, con la toma de Morella. Y se desarrolla en varias etapas en las que van cayendo Burriana, Peñiscola hasta llegar a Valencia. Y continuando hacia el sur complentando la conquista en el año 1245 como estipulaba el Tratado de Almizra.

Pero lo que en origen había sido un triunfo de la nobleza aragonesa acabó siendo una victoria del rey Jaume I cuando convirtió las tierras conquistadas en Valencia en un reino diferenciado, aunque unido a la Corona Catalano-Aragonesa, con identidad propia, con sus propias instituciones, su propia cultura y tradiciones, con su moneda, administración, aranceles,… como se establecía en Els Furs. La creación del reino provocó una iracunda reacción de la nobleza aragonesa, que veía así imposibilitada la prolongación de sus señoríos en tierras valencianas. Estos fueros se mantendrían hasta 1707, cuando fueron abolidos por Felipe V durante la Guerra de Sucesión Española.

Tras la conquista de la ciudad se realizó el reparto de las tierras como queda testimoniado en el "Llibre del Repartiment". Según los datos sobre la capitulación de la ciudad, el Reino de Valencia tenía una población compuesta por 120.000 musulmanes, 65.000 cristianos y 2.000 judios y gracias a la capitulación y los pactos que a ella llevaron, la población valenciana pudo mayoritariamente seguir en sus tierras.

El reino, al principio de mayoría mudéjar y musulmana, fue repoblado con cristianos de origen principalmente catalán en la costa y aragonés en el interior. Estas poblaciones junto con los judíos, dio como resultado una sociedad multiconfesional y multicultural, siendo los cristianos quienes tenían plenos derechos en comparación con el resto de las culturas. Éstos mismos crean las bases de un sistema económico aprovechando las infraestructuras árabes existentes (azudes, bancales, sistemas de riego, mezquitas, torres de vigilancia, etc.), así como los productos agrícolas asentados (cítricos, pasas, almendras, arroz, chufa, hortalizas, palmeras, etc).

Pues esa es la historia y eso lo que hoy “celebramos”, la adquisición de una lengua, una cultura, una identidad y seguramente la perdida de otra.

Y ya que hemos comenzado con una frase de los vencedores, terminemos con una de los derrotados, una frase para la reflexión, una frase para estos tiempos dicha hace 775 años, las palabras que el rey Zayan dijo a Jaume I en la entrega de las llaves de la ciudad:

"En la ciudad de Valencia conviven musulmanes, gente noble de mi pueblo, junto a cristianos y judíos. Espero que sepa gobernarlos para que continúen viviendo en la misma armonía y para que trabajen esta noble tierra conjuntamente. Aquí, durante mi reinado, salían procesiones de Semana Santa y los cristianos profesaban su religión con toda libertad, ya que nuestro Corán reconoce a Cristo y a la Virgen. Espero que usted conceda el mismo trato a los musulmanes de Valencia."

Feliç 9 d’octubre a tots el valencians!!!

1 comentarios :

  1. A mí siempre me ha parecido muy interesante como desde el tiempo presente (éste o cualquier otro) se busca en el pasado las justificaciones para construir identidades, ya sea con objetivos nacionales o no. Y me da igual que hablemos de identidad española, catalana, valenciana, europea, o la que sea. La historia antigua, medieval y moderna siempre está por descubrir, a través de sus textos y de sus vestigios materiales; y por eso siempre puede interpretarse. Lo malo es que cuando se hace con una intencionalidad presente, siempre se mira a la historia desde una perspectiva determinada, y eso hace que muchas veces su explicación no coincida con otras que miran desde otras perspectivas. Pero bueno, eso está en la misma naturaleza humana. Yo creo que en este caso podríamos preguntarnos una serie de cuestiones ¿la constitución del Reino de Valencia es un hito histórico para la creación de una identidad común es lo que hoy es la CAV? ¿Se crean y evolucionan desde ese momento unas instituciones particulares de este territorio?
    El carácter catalán o aragonés de la conquista a mí me parece una de las cuestiones que son de menor importancia, sino nos atendemos a los enfoques de los que me refiero arriba. En todo caso con Jaime I, se va que los reyes de Aragón comienzan a dejar de tener unos vínculos tan fuertes con este territorio (antes la mayoría habían nacido en Huesca) y los nuevos territorios de la Corona, como Valencia o Mallorca adquieren mucha mayor importancia.
    En todo caso, estoy muy de acuerdo contigo, una de las señas de identidad del Reino de Valencia desde sus orígenes se fulmina en 1609, con la expulsión de los moriscos -hasta el 30% de la población del territorio en esos años-. Imagínate como sería la CAV hoy si eso no hubiera ocurrido.
    En todo caso, feliz día de Valencia!!

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