miércoles, 11 de diciembre de 2013

Cae la población: los inmigrantes ya no vienen en masa y los que hay, se van.


Fuente: elpais.com

La población española cayó durante el primer semestre del año en 118.238 habitantes debido a la agudización de la dinámica demográfica que caracteriza a la España de los últimos tiempos: mientras el crecimiento natural (nacimientos menos muertes) apenas se incrementa, cada vez salen más inmigrantes y llegan muchos menos por la crisis económica. La cifra de residentes a 1 de julio de 2013 es de 46.609.652 personas.

Las estadísticas de migraciones de la primera mitad de 2013 que este martes ha difundido el Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que, por tercer semestre consecutivo, España pierde población y que la caída se acelera. El descenso en el primer semestre del año ha sido del 0,25%, notablemente superior a los dos semestres anteriores (0,06% y 0,13%). El motivo de la pérdida de habitantes no se debe a que mueran más residentes de los que nacen. Durante el periodo analizado, hubo 210.199 partos y 203.522 defunciones, lo que arroja un saldo vegetativo positivo de 6.678 personas.

La causa está en el saldo migratorio. Y en los cambios que se han producido en una España convertida, en palabras de Albert Esteve, del Centro de Estudios Demográficos (CED) de la Universidad Autónoma de Barcelona, en un país posinmigratorio. “Las razones por las que la gente vino ya no están, y hay un efecto rebote, por lo que muchos de estos inmigrantes que llegaron vuelven a casa o parten a otro destino”.

Para Esteve, el dato fundamental que explica la caída de población está en la ralentización de la inmigración. Mientras en el primer semestre de 2009 llegaron 176.808 personas de origen extranjero, en 2013 han sido 134.312 (un 25% menos). De las 15 nacionalidades con mayor flujo inmigratorio, solo los marroquíes incrementan sus números (llegaron 11.253 en el primer semestre de este año).

Esta tendencia hay que combinarla con la salida de habitantes, que respecto a 2009 ha aumentado en un 30%. Sobre todo, de extranjeros no nacionalizados, es decir, de inmigrantes que acudieron a España en busca de trabajo y que salen del país debido a la falta de expectativas económicas y vitales.

De las 259.227 personas que han abandonado España en el primer semestre de 2013, el 85% son extranjeros (219.537). Y la tasa aún es más contundente si a esta cifra se suman los españoles nacidos en el extranjero (mayoritariamente personas que han adquirido la nacionalidad española). En este caso, el 90% de los emigrantes son o foráneos o personas nacionalizadas españolas. En otras palabras, de todo este flujo de ciudadanos hacia el exterior, solo el 10% son nacidos en España (13.409).

Por ello, Esteve se niega a calificar la situación actual de España como la de un país de emigración o a comparar el escenario actual como el que se produjo, por ejemplo en la década de 1960. “Eso sí que era una dinámica emigratoria, cuando la gente autóctona decidía irse de forma relevante; y esto no está pasando”, comenta. El peso de salida de población descansa abrumadoramente sobre los extranjeros. Para este demógrafo, las tasas de salida de españoles, pese a que haya casos vinculados con la situación económica, no son alarmantes. “En un mundo globalizado como el actual, la movilidad, especialmente entre los jóvenes es habitual”.

Lo que ahora se está produciendo (lo que traslada el INE) son los ajustes posteriores a una etapa en la que España se convirtió en el destino de cientos de miles de extranjeros. De ahí la preferencia de Esteve para definir la situación demográfica actual como país de posinmigración frente a la de un país de emigración.

Este movimiento de salida de población, que alcanzó las 259.227 personas en el primer semestre del año, apenas se compensó con la entrada de 134.312 (de los que 119.482 son extranjeros). El resultado es un saldo migratorio negativo de 124.915 personas, que crece respecto al del mismo periodo de 2012 (-83.299), 2011 (-59.253), de 2010 (-13.872) y de 2009 (-23.826). Y también la reducción de la población extranjera hasta las 202.193 personas (un 4%) entre enero y julio de 2013, para situarse ya por debajo del listón de los cinco millones de personas. Sin olvidar otros factores como el incremento del número de nacionalizaciones.

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