viernes, 21 de febrero de 2014

La información es poder


Ya lo dijo Maquiavelo... y Antonio Lorenzo lo explica perfectamente en su artículo que reproduzco, que escribió para eleconomista.es:

No tiene precio. La información personal de 450 millones de usuarios de WhatsApp vale mucho más que los 19.000 millones de dólares que pagará Facebook por el líder de la mensajería instantánea. Créanme que la operación es un chollo. No importa que la facturación de WhatsApp por usuario sea de un pírrico euro (o dólar) al año. Con semejante plan de negocio, la empresa necesitaría los ingresos de 42 años para alcanzar la suma que aportará Facebook, entre efectivo y acciones. Pero por ahí no van los tiros. Basta con pensar mal para acertar y echarse a temblar.

Nadie en su sano juicio pagaría el dispendio ofertado a cambio de una empresa regañada con la publicidad y de apenas 55 empleados. Pero el auténtico valor de WhatsApp está en lo que oculta, más que en lo que muestra.

¿Intimidad en las comunicaciones?
La intimidad de las comunicaciones electrónicas es un concepto muy frágil y vulnerable, por mucho que los usuarios practiquemos la estrategia del avestruz.

En los próximos años, Facebook podría cruzar la información de los 1.200 millones de usuarios de su red social con la de WhatsApp para conocer mejor que nadie a la porción de la población más valiosa desde el punto de vista económico. Además de chistes y nimiedades, buena parte del primer mundo ha compartido confidencias, gustos y deseos a través de una herramienta de mensajería instantánea que presumiblemente conserva todo ese conocimiento personalizado en sus redes de servidores. Si a lo anterior se añade el big data de Facebook, el retrato robot de cada persona podría ofrecer una fidelidad escalofriante.

Esa exhaustiva base de datos de los consumidores mundiales es un filón infinito para usos comerciales. Es cierto que semejante volumen de datos personales, aparentemente inocuos, y procedentes de tantísima gente, resultan tan abrumadores que a simple vista resultaría imposible que alguien se molestara en clasificarlos, ordenarlos y encontrar algo de valor en ello.

El arma comercial más poderosa del mundo
El precio sería descomunal, pero sólo por ahora. En unos años, en cuanto la esperada generación de ordenadores cuánticos forme parte del paisaje, la capacidad para procesar datos será tan prodigiosa que no se podrá imaginar. Esa tecnología ahora en desarrollo, pero que empezará a salir de su cascarón en los próximos años, encontrará en la información de Facebook y WhatsApp el arma comercial más poderosa del mundo.

Nadie sabe lo que pasa por la cabeza de Mark Zuckerberg, padre de Facebook, un tipo cuya visión lleva muchos años de delantera al resto de los hombres de su generación. Pero a buen seguro sabrá que la información es poder, y por tanto, se perfila como el hombre más poderoso del planeta. El negocio de la analítica de datos crece como la espuma. La consultora IDC estima que el 90% del crecimiento de la industria de tecnología de la información entre 2013 y 2020 vendrá de la gestión de los datos.

Por todo lo anterior, los 19.000 millones de dólares aportados por Facebook por WhatsApp parecen peanuts si se ponderan las posibilidades de negocio de los datos regalados por los propios usuarios.

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