miércoles, 30 de abril de 2014

Esa caja tonta: el fenómeno del Príncipe


Por Anne:

Con este título parece que voy a hacer una alegoría de las virtudes y vilezas de nuestro Felipe, pero nada menos de mi objetivo; quiero hacer una pequeña reseña a la serie que para bien o para mal nos ha tenido enganchados los martes por la noche durante las últimas 12 semanas: El Príncipe. Sí, sé que todavía queda el último capítulo de la temporada, aunque me da que tendremos Príncipe para largo, porque si hay algo que las cadenas de televisión de este país hacen muy bien, es explotar el éxito de una serie o programa hasta que haya salido la última gota de vida que puede tener… ¿por qué no aprenderán del Tiempo entre Costuras?... nació, gustó, ganó y terminó… lo ideal

Bueno, al tajo… me gusta la serie, me gusta la idea y me gusta la historia… no es difícil, ya que me considero serieadicta, y es muy fácil que yo me enganche a cualquier historia. Tiene mucho que mejorar, eso hasta el menos adicto lo puede ver, pero en general pasas un buen rato frente al televisor.

De las bellezas de sus protagonistas no vamos a hablar, ya que tod@s (sobre todo todas) estaríamos de acuerdo. Creo que ha sido una serie dinámica, fácil de ver, agradable, aunque en algunos aspectos un poco forzada. Las dos escenas de sexo explícito no se trataron bien. La primera tenía motivos para la recreación, pero la de ayer… uff… ¿por qué venía? Bien, los dos se quieren, se atraen y no pueden resistir estar juntos, a pesar de estar en un momento de mucha tensión porque hay un terrorista por ahí suelto y el tiempo apremia… pero, bien, es un apretón… vale, se entiende… pero debería haberse mostrado como un “aquí te pillo aquí te mato”, y sin tanta carne… no queremos verle los pechos a Fátima, ni ver como con movimientos acompasados y lentos se “quieren”… no, señores guionistas, no lo hicisteis bien.

La historia está muy bien: una historia de amor imposible, dentro de una red de terrorismo islámico, corrupción y drogas, en un barrio de una belleza increíble pero conflictivo, y en muchos aspectos marginal (aunque eso no está muy explotado, creo, ya que a veces te dan ganas de tener una casita en el Príncipe, con esas vistas, con ese color). 

Lo mejor de la serie, sin duda, cómo nos muestra la normalidad de una familia musulmana. Para muchos de nosotros en algo desconocido, así que el poder entrar dentro de una casa musulmana, y ver cómo viven en familia, cómo conviven, ha estado muy bien. Dejamos a un lado que esta familia tiene a un miembro traficante y a otro terrorista, ya que eso pertenece al devenir lógico de la historia (si no, no habría historia).

Bueno, todavía falta el último capítulo de la temporada. Yo ya tenía en mente que el novio no era todo lo que parecía, así que no me ha sorprendido mucho, pero todavía hay que ver cómo cierran… ¿nos aventuramos? Podría ser que Fátima sí se casara, y Morei se quedase solo y abandonado… así en una siguiente temporada, hay que reclutar a Fátima como espía de su marido “el terrorista”… es una opción. Es muy, muy triste, pero supongo que un final lógico sería que Farruk muriera salvando a su hermano pequeño… aunque la serie la siguiente temporada sin “eze pedazo de hombre, ain” no sería lo mismo

1 comentarios :

  1. Muy bien lo tendrían que hacer para que la serie sin Faruk estuviera bien...

    ResponderEliminar