sábado, 26 de abril de 2014

Poveglia, la isla maldita de Venecia, a subasta.


El gobierno de Italia ha sacado la isla de Poveglia a subasta, con un precio de salida de 1.000 euros. "Poveglia per tutti" es una asociación que se ha propuesto participar en la subasta con el fin de que la isla no termine siendo un resort turístico sino una isla medioambientalmente sostenible, que cuente con un museo, varios huertos urbanos, y cuyos beneficios económicos deberán repercutir sobre la propia isla y para la buena gestión de la misma. 

Poveglia es una isla situada en el norte de Italia, entre Venecia y Lido. El Gobierno de Italia ha puesto a la venta los terrenos como también viene haciendo la Administración española con fuertes, solares y antiguos edificios de uso público. La recuperación y rehabilitación de la isla está en manos de aquel que se haga con los terrenos.

Los primeros documentos que que hablan de la existencia de Poveglia datan del año 421. Son crónicas en las que se explica como las gentes de la época que vivían en lo que ahora es el este de Italia, llegaron a esta y otras islas cercanas escapando de las invasiones de los bárbaros.

Llegó a albergar a tanta gente y fue tan importante que se convirtió en un pequeño estado, con un convento, un castillo y una fortaleza. Pero las pestes que asolaron Europa en la Edad Media, especialmente la del siglo XIV, acabaron con el buen porvenir de esta isla.

No solo los habitantes de Poveglia fallecieron, sino que también los ciudadanos de Venecia, Mestre y Giudecca eran trasladados a la isla si tenían síntomas de peste o fallecían a causa de ella. Las fosas comunes se pueden encontrar en cualquier rincón del lugar desde entonces, pues se estima que más de un millón de personas pasaron allí sus últimos días. Si bien, algunos historiadores han afirmado que la zona utilizada para albergar los cuerpos de las víctimas era en realidad la isla Lazzaretto Nuovo, no hay documentación que refute dicha teoría.

En 1922, el entonces Ministerio de Sanidad italiano decidió aprovechar los terrenos y construyó un hospital psiquiátrico. No solo no ayudó a limpiar el nombre de la población sino que la publicación de los experimentos realizados por los doctores del sanatorio, como lobotomías, el uso del electroshock o trepanaciones, hicieron aumentar la leyenda negra sobre la isla.

Poco después de desatarse el escándalo por la prácticas, el director del hospital se suicidó desde el campanario. Las autoridades cerraron el sanatorio en 1968 y lo pusieron a la venta.

En la actualidad, solo los trabajadores de los viñedos que hay en el lugar tienen permiso gubernamental para estar allí.

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