jueves, 8 de mayo de 2014

Esa caja tonta: Masterchef 2: “… menos mal que se terminó”


Por Anne:

Con un nuevo programa no se me va la sensación que tengo de que los concursantes hablan demasiado, cuchichean, y no estudian nada. Se les olvida que están para aprender. Menos mal que los jueces empiezan a ser un poco más duros en sus comentarios y les exigen mejor presencia y comportamiento.

Interesante prueba inicial con los macarrones de moda… no sabía que eran tan difíciles de hacer, y eso que tenían la receta. Por ahora no me atreveré a hacer macarrones en casa, eso lo tengo claro. 

No tengo favoritos todavía, aunque me gusta Vicky, pero debería aprender a hablar; me gusta Emil, aunque es demasiado arrogante para mí; Mateo, porque tiene actitud de trabajo; Cristina, porque sin hacer ruido llegará lejos; Jorge, porque ya veremos que será de los que más evolucione y Gonzalo, aunque es un fanfarrón.

Me ha gustado lo de tener que memorizar la receta en el reto, eso enseña al líder a dirigir y a los demás a seguir sus instrucciones. La prueba no me ha producido el estrés de otras veces; y aparentemente me ha parecido más fácil, más corta y, para los concursantes, más sencilla. Lo curioso ha sido ver que algunos concursantes no han aparecido, no se han visto en la prueba. Supongo que tiene más que ver con la producción que con el trabajo, aunque esto condiciona nuestras preferencias.

Al final ha llegado la prueba de eliminación. Aunque ha sido un toque de efecto lo de nominarse a uno mismo (muy bien Mateo), menuda prueba sin receta. Ha sido el programa de la memoria. Además, sólo 60 minutos para hacer tantas cosas: sopa de cebolla, risotto, dos tostas y huevos benedictinos… para mí, imposible.

Desde un principio se veía que la que se iba a ir de Masterchef era Churra. No ha sabido estar a la altura, aunque es una pena que haya sido capaz de acoplarse al programa y encontrar su sitio. ¿Y por qué lloraba tanto Celia? Creo que ella cocina mejor de lo que parece, y tiene mucho que ofrecer todavía. ¡Qué prueba más difícil!. Los nervios de casi todos se han desbordado. Al final me quedo con la frase de Churra “cada vez que entraba en la cocina se me formaba una bola en el estómago, que yo decía menos mal que se terminó”

La semana que viene, más, y ya veremos si seguimos teniendo el grupo de los torpes y el de los “avanzados”. Muchas sorpresas nos quedan todavía, y muchos platos. ES increíble lo que disfruto viendo cocinar a los demás.

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