martes, 10 de junio de 2014

El Mundial de Brasil


Por Rafini:

A las puertas de un nuevo Mundial, la pasión futbolística y los tics del aficionado, alcanzan su máximo grado de efervescencia. Cervezas en la nevera, papas, aceitunas... y si el partido cae en fin de semana, también habrá que aprovisionar para dar de cenar y mejor beber, a los amigos que no tienen TV de última generación. Porras con los amigos. Posibilidad de colgar la bandera nacional del balcón sin que te llamen facha. Bares y terrazas repletas de 40 millones de entrenadores... 

Señoras, señores, comienza la copa del mundo de selecciones.

Si dejamos el sofá y nos trasladamos al tapete, el marco de Brasil devuelve el mundial a la esencia de este juego. La historia de los mundiales (no tanto del fútbol) está ligada a Brasil; a la canarinha. El acontecimiento con el que arranca la memoria de los mundiales, con imágenes en blanco y negro, es sin duda el maracanazo. Definición: dolor, pena, llanto colectivo. Puya perpetúa que supone que el santuario de uno de nombre universal al funeral, cuando todo está previsto para la fiesta.

Si avanzamos a cámara rápida por la historia de las copas del mundo, las primeras imágenes que vemos en color vuelven a tener a Brasil como protagonista. Y aquí hay que poner el “pause”. Aquel equipo capitaneado por Pelé en los 70, fue la excelencia futbolística hecha magia visual. Y es aquí donde Brasil comienza a ganar por goleada a Argentina y Uruguay en la leyenda que en Europa se tiene del fútbol brasileño. Se abre el mercado de los clubes europeos a los jugadores “tostados” y no hay equipo que se precie que no tenga un jugador carioca en sus filas, que es sinónimo de regate, desborde y calidad.

Para todo brasileiro el fútbol es una religión y el mundial una cita de peregrinación, donde cada cuatro años cabe la posibilidad de la aparición del trofeo. Y éste se juega en casa; en Maracaná. Así pues, Brasil con la oportunidad de borrar la ofensa que arrastra “la torcida” desde tiempos inmemoriables, parece ser la gran favorita. Con un “catenacio” de obreros y de repartidores de estopa, dejará sueltos un par de malabaristas de conducción pegada al pie, que armarán el taco ante selecciones que quieran administrar la posesión. En cambio sufrirá contra combinados “amarrateguis” donde deba llevar el peso del partido. El Brasil actual está más armado para jugar a la contra que para abrir cerrojazos. El discurso del conductor del autobús hecho carne: “Nuestra portería a cero y seguro que alguna enchufamos. Vamos muchachos”.

En una hipotética final en Maracaná, con todo el país en las gradas, sólo el MESSIas o el “despertador” Sergio Ramos (5 min. más y ya), podrán evitar la encerrona-atraco que se escenificará en el terreno de juego, para que la copa no se mueva de Rio. Este mundial o lo gana Brasil o lo pierde Brasil. Todo lo que no sea campeonar para los muchachos de Felipao Scolari, supondrá tener que dejar el país a nado y a toda prisa sin posibilidad de hacer ni las maletas. La gloria o el exilio. Acabar con la deshonra o hacerla perpetua.

La final soñada para un madridista, si la España de “Don Pantuflo” no puede llegar hasta el último día de competición, es la del duelo de gallos Messi-Neymar, que seguro dejaría consecuencias en el corral culé. El 10 argentino no podría soportar ver alzar el trofeo a su “alter ego” en el barça, y menos tenerle que llamar de Don cada mañana. Eso se llevaría por los aires a Lucho, a como se llame el President interino, el Tibidabo y hasta La Caixa de Pensions. En cambio si es Messi el que ganara el mundial, Neymmar sin poder volver a Brasil en un lustro por su culpa, y acomplejado por el brillo que irradiaría la imagen del argentino, acabaría desempeñando el papel del jugador que se reivindica en la final de la Copa Catalana contra el Español.

Así que Brasil y no hay otro. Ya, ¿pero y los otros?. Pues eso, la Argentina de Messi, que anda sobrada delante y floja detrás. Nuestra España (y olé!!!), con el fútbol que nos ha dado la gloría, pero con más años, más kilómetros y menos gol. También están los alemanes, con su gran bloque pero huérfanos de una estrella de balón de oro. La Italia que ha sido incapaz de colocar a ningún equipo del calcio en cuartos de champions. La Portugal de Cristiano, con gran actor principal pero flojos sus actores de reparto. Inglaterra, con porteros con más discos de oro y de platino que Sinatra. Francia, que Zizu con un par de kilos menos sería titular...

Veremos que nos depara esta nueva cita mundialista. Ojala el actual rey del fútbol no abdique a ritmo de samba.

2 comentarios :

  1. Pues yo a Brasil no la veo favorita. vale que juega en casa y que los árbitros van a pitarle a favor, pero la presión les podrá. Veo una final Argentina-España. Y 0-2 y el Messi este año no rasca ná.
    ESPAÑA, ESPAÑA

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  2. Me da mucha pereza que comience el mundial... y eso si comienza porque las obras y las huelgas no están dejando que las cosas terminen a tiempo...

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